19 de julio de 1932: Hace 92 años… la comarca se cubrió de nieve
Tal día como hoy, pero en 1932, nevó en pleno julio en Bronchales y Morella
La imagen que conserva el Ayuntamiento de Bronchales documenta una jornada insólita: el 19 de julio de 1932 nevó en varios puntos de España en plena canícula, con temperaturas máximas inverosímiles para el mes más cálido del año
El 19 de julio de 1932 pasó a la historia meteorológica de España
como una de las fechas más insólitas jamás registradas. Ese día, nevó en Bronchales (Teruel), en Morella (Castellón) y en otros
municipios de la España interior, en pleno verano astronómico.
La fotografía de la nevada, conservada en los archivos del Ayuntamiento de
Bronchales, se ha convertido con el paso del tiempo en un documento de gran
valor científico y cultural. Afortunadamente, tal como explica el divulgador
científico Vicente Aupi, las crónicas
periodísticas de la época y los boletines meteorológicos avalan
que lo imposible sucedió: nieve en
pleno julio.
Aquel 19 de julio de hace 92 años, las
temperaturas máximas apenas alcanzaron los 10 o 11 grados en
ciudades como Ávila, Teruel o Soria. Incluso en
Valencia capital, la máxima fue de tan solo 17 ºC, una cifra
más propia de una tarde invernal que de la canícula estival. Hoy, con mínimas
que difícilmente bajan de los 20 grados en julio, una máxima de 17 parece una
broma. Pero ocurrió. Y lo hizo en un contexto atmosférico completamente anómalo.
Frío
polar en pleno verano y lluvias torrenciales
El mapa meteorológico de aquella
jornada muestra un pasillo de aire frío procedente
del norte, con un patrón muy similar al de las grandes
irrupciones de aire polar del invierno. Lo sorprendente es que esto sucedió en julio, no en enero, dando lugar a
lo que podría denominarse un “invierano”.
Más allá del episodio de nieve, el
verano de 1932 también fue uno de los
más lluviosos del siglo XX en muchas zonas del país. Ciudades
como Tortosa llegaron a registrar 186 mm de lluvia en julio, mientras que en
San Sebastián/Igueldo se acumularon 232 mm, cifras excepcionales que aún hoy
siguen siendo récord.
El
volcán Quizapú y el año sin verano
La explicación puede estar en el
otro lado del mundo. En abril de 1932, el volcán
Quizapú, en Chile, entró en erupción, lanzando a la atmósfera
miles de toneladas de ceniza y aerosoles. Este fenómeno, aunque menor que la
célebre erupción del Tambora en 1815 que provocó “el año sin verano”, influyó en el clima global de aquel año. Así lo
recogieron también los periódicos de la época, que ya hablaban entonces de un
“verano perdido”.
Aquella
nevada de julio se convirtió en la gran anécdota meteorológica del siglo,
pero también fue un aviso del poder que tiene la naturaleza para alterar el
clima de formas que hoy, en plena crisis climática, no deberíamos olvidar.
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