martes, 8 de marzo de 2016

El Centro de Investigación y Tecnología Animal trabaja en la pervivencia de la Gallina Valenciana de Chulilla

+ TURIA | La especie, única raza autóctona reconocida en la Comunitat, se encuentra en peligro de extinción
La Facultad de Veterinaria de la Universidad Cardenal Herrera colabora con el IVIA, a través de su Centro de Investigación y Tecnología Animal, en el programa de la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural para la recuperación de la Gallina Valenciana de Chulilla, única raza reconocida de gallinas autóctonas de la Comunitat Valenciana, en peligro de extinción.
El proyecto de investigación “Conservación in situ y ex situ de la gallina valenciana de Chulilla” está liderado por la Dra. Eva Mocé y en él participan profesoras de la Facultad de Veterinaria. Uno de los puntos principales de este proyecto es la congelación de semen de los gallos para la creación del banco de semen de esta raza. En el CITA de Segorbe han nacido más de 100 pollitos fruto de la inseminación con semen fresco y en breve se esperan nacimientos con semen congelado.
Una gallina de las nuestras
La Gallina Valenciana de Chulilla es una raza de tipo Mediterráneo de tamaño ligero, rústica e inquieta. De cresta sencilla y orejillas blancas. Sus barbillas son desarrolladas. Los tarsos son de color pizarra. El plumaje ceñido al cuerpo de color negro con giro. Los gallos son giros con esclavina, manto y caireles plateados. Las gallinas presentan la tonalidad giro plateado en la esclavina.
•        Huevos: 59g de media con la cáscara blanca crema.
•        Peso: Gallo de 1,95 a 2,9 Kg - Gallina 1,65 a 2,5 Kg.
•        Diámetro recomendado de las anillas (en mm): Gallo 18 - Gallina 16
Antecedentes históricos de las gallinas valencianas
En la revisión de Villalba et al. (2002) aparecen las gallinas de puesta descritas como tradicionales en la Comunidad Valenciana. La Gallina Valenciana es de pluma blanca o rubia, con cresta grande y sencilla y patas amarillas; con cara roja, orejillas perfectamente blancas y barbillas de pequeño tamaño.
También se describen patas de color pizarra o blancas, con frecuencia de cinco dedos. Otra población es la Gallina de Sax (Alicante), la Sageña, también de pluma blanca, con animales de gran porte, y con huevos de gran tamaño. Por otra parte se cita la Gallina Levantina, con cinco dedos, con gallos rubios y gallinas de color crema, así como a las Turias, animales cruzados originados en el cruce de Valenciana por Rhode Island, de cinco dedos, se caracterizaban por tener pluma colorada y pata blanca.
En toda esta revisión bibliográfica a partir de publicaciones de principios del S. XX, no se hacía referencia a la zona de la comarca de Los Serranos, de donde procede la población que nos concierne, citándose concursos de puesta en los que participaban granjas principalmente de las comarcas de L’Horta de Valencia, municipios todos cercanos a la capital.
Según la revista España Avícola (1917-1930), en la Exposición Nacional de Avicultura celebrada en mayo de 1917 en Valencia, se habla de la “gallina de raza valencia blanca o negra”. Posteriormente Laborde-Bois (1919) hace referencia a la existencia de gallinas con pata color pizarra como procedentes de cualquier corral valenciano, diferenciando las gallinas valencianas blancas de las valencianas de pata pizarra, a las que compara con las de raza Bresse. En la I Exposición Regional de Aves y Conejos, se presentaron lotes de “valencianos giros” (1922). Finalmente, se publicó el artículo “Valencianas Giras” (1929), mostrándose fotos de animales muy similares a los de nuestra población. También aparece un comentario en la revista Crestas y Plumas (1930) de la raza “valenciana negra y blanca”.
Salvador Castelló (1949) en su libro “Las Gallinas y sus producciones” comentaba que “en Valencia abunda la gallina, blanca o negra, de tipo mediterráneo que bien seleccionada puede constituir una raza”. También hace referencia a la “raza española de cara roja” con plumaje negro, cresta sencilla y bien dentada, cara roja, orejillas blancas, de tipo ligero; que abundaba en Castilla la Nueva, entre otras provincias.
Según Orozco (1989) hay referencias de gallinas de Castellón, de coloración blanca o negra, que se citaban por la utilización de sus plumas en la fabricación de anzuelos para la pesca, aspecto que bien podría aplicarse a nuestra población, debido a las características del plumaje de los gallos.





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