Titaguas lleva su patrimonio a la universidad de la mano de la joven investigadora Andrea Crespo

El trabajo sobre las esculturas de la parroquia El Salvador ha destacado en una jornada académica celebrada en València y pone el foco en la conservación del patrimonio rural.

La Serranía ha vuelto a ganar protagonismo en el ámbito académico y patrimonial gracias al trabajo desarrollado por Andrea Crespo Barreña, joven investigadora vinculada a Titaguas por sus raíces familiares, que ha sido una de las participantes destacadas en la XIII Jornada de Resultados Académicos en Conservación y Restauración de Bienes Culturales, celebrada el pasado 15 de mayo en La Llotgeta de València, dentro de los actos conmemorativos por el XX aniversario del máster de Conservación y Restauración de la Universitat Politècnica de València (UPV).

Su propuesta, presentada en formato póster y titulada “Catálogo razonado de los bienes escultóricos seleccionados de la Parroquia El Salvador (Titaguas)”, fue uno de los trabajos mejor valorados por los asistentes, poniendo de relieve tanto la calidad de la investigación como el interés creciente que despierta la conservación del patrimonio cultural de las comarcas de interior.

El proyecto aborda uno de los desafíos más importantes para el medio rural: la protección y conservación de su patrimonio histórico. A través del análisis de diferentes esculturas vinculadas a la parroquia El Salvador de Titaguas, la investigación combina el estudio de materiales, el análisis iconográfico y propuestas específicas de conservación preventiva destinadas a garantizar su preservación futura.

Patrimonio, memoria y participación ciudadana

Uno de los aspectos más destacados del estudio es su fuerte vinculación con el territorio. La investigación no se limita únicamente al análisis técnico de las obras, sino que incorpora factores sociales como la despoblación, la memoria colectiva y el papel que desempeñan las tradiciones y festividades locales en la conservación de la identidad patrimonial.

Además, el trabajo incorpora iniciativas de ciencia participativa, implicando directamente a la población local y poniendo en valor la importancia de la participación ciudadana para evitar lo que los expertos denominan la “desactivación patrimonial”, un fenómeno que afecta especialmente a las zonas rurales.

La investigación ha contado con la dirección de Juana Bernal Navarro, especialista en iconografía religiosa, y María Ángeles Carabal Montagud, experta en dorados y policromías y además con raíces familiares en Titaguas, una circunstancia que ha reforzado aún más la conexión entre el trabajo académico y el territorio estudiado.

El proyecto evidencia también el papel que puede desempeñar la universidad en la conservación y puesta en valor del patrimonio local. En un contexto donde numerosos pequeños municipios luchan por preservar su legado histórico y cultural, iniciativas como esta demuestran que la investigación académica puede convertirse en una herramienta estratégica para proteger y mantener viva la identidad de las zonas rurales.

La Serranía posee un importante patrimonio histórico y artístico, aunque también vulnerable por factores como el envejecimiento poblacional o la pérdida de habitantes. Trabajos como el de Andrea Crespo Barreña representan una nueva vía para unir conocimiento, territorio y conservación con el objetivo de garantizar que ese patrimonio continúe formando parte de las futuras generaciones.

 

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