Francia frustra un ciberataque que intentaba alterar la temperatura de sus reservas de plasma sanguíneo

Los piratas informáticos consiguieron manipular a distancia los sistemas de refrigeración de tres centros de almacenamiento de plasma. Las alarmas permitieron intervenir antes de que se perdieran productos sanguíneos. El incidente coincide con una oleada de ataques contra instalaciones frigoríficas en Europa.

Francia ha confirmado este miércoles, 4 de noviembre, un ciberataque contra los sistemas de refrigeración de tres instalaciones del Establecimiento Francés de Sangre (EFS), ocurrido durante la noche del domingo 1 al lunes 2 de noviembre.

Los atacantes consiguieron modificar remotamente los parámetros de temperatura y descongelación de varias cámaras frigoríficas utilizadas para conservar plasma destinado a transfusiones y a la fabricación de medicamentos.

Según las informaciones publicadas por medios franceses, los piratas intentaron elevar los parámetros de conservación desde los −30 °C hasta los 110 °C, una modificación que habría puesto en peligro las reservas almacenadas. El EFS ha confirmado la manipulación de los sistemas, aunque no ha ratificado oficialmente esas cifras.

Los sistemas de vigilancia detectaron rápidamente las anomalías y permitieron a los técnicos intervenir, controlar los equipos afectados y trasladar preventivamente los productos a otras instalaciones.

El Ministerio de Sanidad francés ha confirmado que no se han registrado pérdidas de productos sanguíneos ni consecuencias sanitarias. La recogida y distribución de sangre continúa funcionando con normalidad.

Una nueva oleada de ataques contra la cadena de frío europea

El incidente se produce en medio de una serie de ciberataques contra sistemas de refrigeración de supermercados de varios países europeos, entre ellos Francia, Bélgica, Suecia, Irlanda y Estonia.

En estos establecimientos, los atacantes han conseguido modificar a distancia los parámetros de funcionamiento de frigoríficos y congeladores, provocando pérdidas de alimentos y daños económicos.

Las autoridades francesas investigan ahora cómo se produjo la intrusión en los equipos gestionados por un proveedor externo. La Agencia Nacional de Seguridad de los Sistemas de Información (ANSSI) colabora con el Ministerio de Sanidad para determinar el alcance del incidente y garantizar la seguridad de las instalaciones.

Por el momento, no se ha identificado públicamente a los responsables ni se ha demostrado una conexión directa entre el ataque a los bancos de sangre y los incidentes registrados en supermercados europeos.

El caso pone de manifiesto la vulnerabilidad de las infraestructuras conectadas a internet, especialmente cuando controlan sistemas esenciales para la conservación de productos sanitarios.

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