Una cadena de reventones térmicos sacude Murcia, Alicante y Valencia

Las tormentas secas y el desplome de aire desde las nubes provocaron bruscas subidas de temperatura, vendavales, granizo y numerosos daños durante la tarde del jueves 23 de julio.

@masturiarevista ⚠️ Reventones térmicos sacuden Murcia, Alicante y Valencia tras una jornada de calor extremo Las tormentas secas registradas durante la tarde del jueves provocaron numerosos reventones térmicos con violentas rachas de viento, bruscos cambios de temperatura, granizadas y diversos daños materiales en varias localidades del sureste peninsular, en uno de los episodios meteorológicos más intensos del verano. #ReventónTérmico #Tormentas #AEMET #CalorExtremo #Meteorología ♬ sonido original - masturiarevista

El sureste peninsular vivió durante la tarde del jueves 23 de julio una de las jornadas meteorológicas más extremas del verano. Después de varias horas con temperaturas superiores a los 40 grados, tormentas de escasa precipitación desencadenaron una sucesión de reventones térmicos o cálidos en numerosos puntos de las provincias de Alicante y Valencia y de la Región de Murcia, generando violentas ráfagas de viento, cambios repentinos de temperatura, caídas de árboles y daños en mobiliario e infraestructuras.

La situación había sido advertida previamente por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que mantenía avisos por temperaturas extremas y tormentas capaces de generar granizo y rachas muy fuertes. La combinación de una masa de aire sahariano extraordinariamente cálida en superficie con la llegada de aire más frío e inestable en las capas altas de la atmósfera creó el escenario propicio para que las tormentas desarrollaran fuertes corrientes descendentes.

La provincia de Alicante concentró algunos de los episodios más numerosos. Se registraron reventones en Aspe, La Romana y el valle de Guadalest, mientras que en Beniardà la tormenta llegó acompañada de granizo. Durante las últimas horas de la tarde, nuevos fenómenos alcanzaron el litoral y el sur provincial, afectando a localidades como Orihuela, Torrevieja, Santa Pola, Guardamar del Segura, Rojales y la isla de Tabarca.

En el entorno de Orihuela, Aemet confirmó un reventón con rachas de viento situadas entre 60 y 80 kilómetros por hora y precipitaciones muy irregulares, generalmente de entre dos y siete litros por metro cuadrado. En otros municipios del sur de Alicante se registraron rachas superiores a los 90 kilómetros por hora, acompañadas de repentinas subidas de temperatura y descensos muy acusados de la humedad relativa.

La violencia potencial del episodio llevó a varios ayuntamientos alicantinos a adoptar medidas preventivas. Elche activó el Centro de Coordinación Operativa Municipal, suspendió actividades al aire libre y ordenó el cierre de parques y piscinas descubiertas. Santa Pola restringió el acceso a zonas forestales e instalaciones deportivas, mientras que Guardamar del Segura recomendó abandonar playas y áreas arboladas y retirar objetos de balcones y terrazas. En la ciudad de Alicante también se prohibió temporalmente el baño ante la posibilidad de tormentas, fuerte oleaje y rachas especialmente intensas.

Del calor sofocante a vendavales capaces de causar daños en pocos minutos

La Región de Murcia también sufrió una cadena de episodios violentos. Los primeros reventones fueron observados en el término municipal de Jumilla, donde las rachas superaron los 60 kilómetros por hora, antes de extenderse hacia otras zonas del interior y del centro regional. Posteriormente, una pared de viento y precipitación alcanzó Espinardo y el área metropolitana de Murcia, mientras que en Lorca las fuertes rachas provocaron daños materiales.

Las tormentas murcianas dejaron lluvias de barro debido al polvo sahariano presente en la atmósfera, caídas de ramas y árboles y rachas que en algunos puntos se aproximaron a los 80 kilómetros por hora. La inestabilidad coincidió además con varios incendios, entre ellos el declarado en la sierra del Algarrobo, entre Mazarrón y Fuente Álamo, en una jornada marcada por temperaturas cercanas a los 45 grados en el interior de la región.

En la provincia de Valencia los fenómenos fueron más localizados, aunque también se observaron cambios térmicos repentinos asociados a tormentas secas. Uno de los episodios más claros se produjo alrededor de las 21:00 horas en Ontinyent y otros municipios de la Vall d'Albaida, donde la temperatura pasó aproximadamente de 29,5 a 35,7 grados en pocos minutos. Este ascenso térmico estuvo acompañado por una caída de la humedad y una intensificación brusca del viento, características propias de un reventón cálido.

La jornada ya había dejado registros extraordinarios en las comarcas valencianas. Xàtiva alcanzó los 40,4 grados, mientras que en Sumacàrcer se midieron 40,7 grados con una humedad del 57 %, una combinación que disparó la sensación térmica. Las estaciones de AVAMET también registraron valores superiores a los 42 grados en municipios como Moixent, Enguera y Bocairent, antes de la llegada de la inestabilidad vespertina.

Un reventón térmico se produce cuando el aire que desciende desde una tormenta atraviesa capas atmosféricas muy secas. Las gotas de lluvia se evaporan antes de llegar al suelo, enfrían inicialmente la masa de aire y aceleran su caída. Cuando esa corriente descendente llega a las capas inferiores, se comprime y puede calentarse rápidamente, extendiéndose horizontalmente al alcanzar la superficie como una fuerte ráfaga. Por ello, en apenas unos minutos pueden registrarse subidas bruscas de temperatura, descensos de humedad y vientos capaces de superar los 80 o 100 kilómetros por hora, incluso cuando apenas llueve.

A diferencia de un tornado, el viento no gira alrededor de un núcleo, sino que se expande desde el punto en el que la corriente descendente golpea el suelo. Su aparición puede ser muy localizada y difícil de anticipar con precisión, lo que explica que algunas localidades sufran rachas violentas mientras que municipios cercanos apenas noten sus efectos.

El episodio del 23 de julio mostró la peligrosidad de estas tormentas en situaciones de calor extremo. Los reventones pueden derribar árboles, desplazar mobiliario urbano, desprender elementos de fachadas, complicar la circulación y avivar con enorme rapidez cualquier incendio forestal activo. También representan un riesgo especial en playas, piscinas, campings, terrazas y celebraciones al aire libre, donde las ráfagas aparecen de manera repentina y con escaso margen de reacción.

La sucesión de fenómenos registrada entre Murcia, Alicante y Valencia cerró una jornada marcada por los avisos rojos, temperaturas próximas a los 45 grados, elevada humedad en el litoral y tormentas secas. Aunque no todos los episodios alcanzaron la misma intensidad, la amplitud del área afectada y la rapidez con la que se sucedieron convirtieron el jueves 23 de julio en una de las jornadas meteorológicas más adversas del verano en el sureste peninsular.

 

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