Arranca la fase final para reintroducir polluelos de lechuza común en València

Los primeros ejemplares nacidos dentro del programa de conservación de Bioparc ya se preparan para su vida en libertad mediante un sistema de adaptación progresiva al medio natural.

La Generalitat Valenciana y la Fundación Bioparc han puesto en marcha la última fase del proyecto de conservación destinado a recuperar las poblaciones de lechuza común (Tyto alba) en zonas periurbanas de València. Los polluelos nacidos este año dentro del programa conjunto han comenzado ya su proceso de preparación para regresar a la naturaleza, un paso clave dentro de una iniciativa que busca reforzar la presencia de esta emblemática ave nocturna en el entorno valenciano.

El proyecto arrancó el pasado otoño con la habilitación de instalaciones específicas en BIOPARC València para albergar hasta cinco parejas reproductoras. Durante los últimos meses, los ejemplares han sido atendidos por personal especializado en espacios diseñados para garantizar tanto su bienestar como el éxito reproductivo. Fruto de este trabajo, durante el mes de marzo nacieron los primeros polluelos del programa.

Adaptación progresiva antes de la liberación definitiva

Los jóvenes ejemplares han entrado ahora en la denominada fase de hacking, una técnica de conservación utilizada para facilitar la adaptación gradual de aves nacidas en cautividad al medio natural. Para ello se emplean cajas-nido especialmente acondicionadas donde los polluelos continúan desarrollándose sin contacto humano directo, favoreciendo que adquieran los comportamientos necesarios para sobrevivir por sí mismos una vez sean liberados.

Estas instalaciones cuentan además con sistemas de videovigilancia que permiten a los técnicos supervisar la evolución de las aves sin alterar su comportamiento natural. Los polluelos permanecerán en estos espacios hasta alcanzar la autonomía suficiente para alimentarse por sí mismos y completar posteriormente su integración en el entorno periurbano valenciano.

La lechuza común está catalogada como especie vulnerable en el Catálogo Valenciano de Especies de Fauna Amenazada. Entre las principales amenazas que afectan a sus poblaciones figuran la transformación de los sistemas agrícolas, la desaparición de lugares adecuados para nidificar, el uso de productos biocidas y los atropellos en carreteras.

Además de su valor ecológico, la especie desempeña una función fundamental en el equilibrio de los ecosistemas al actuar como controlador natural de roedores. Un único ejemplar adulto puede llegar a capturar alrededor de 1.000 roedores al año, contribuyendo de forma significativa al control biológico de plagas.

Esta actuación forma parte del convenio de colaboración firmado en 2024 entre la Generalitat y la Fundación Bioparc para impulsar la conservación y recuperación de fauna autóctona amenazada en la Comunitat Valenciana. El acuerdo contempla diversas líneas de trabajo centradas tanto en especies acuáticas de agua dulce como en fauna silvestre urbana y periurbana.

Entre los animales incluidos en estos programas de conservación se encuentran especies tan representativas como el ofegabous, la tortuga de estanque, distintos anfibios autóctonos, varias especies de murciélagos y la propia lechuza común, considerada una de las aves nocturnas más características del paisaje valenciano. Con esta nueva fase del proyecto, las entidades impulsoras esperan seguir avanzando en la recuperación de una especie cuya presencia resulta clave para mantener la biodiversidad y el equilibrio natural de los ecosistemas.

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