La provincia de Valencia roza los 35º en una jornada más propia de pleno verano

Los termómetros se han disparado este viernes 22 de mayo con registros más propios de finales de junio o julio. La llegada de una masa de aire cálido subtropical y una potente dorsal anticiclónica han provocado un episodio de calor inusual para esta época del año.

La Comunitat Valenciana ha registrado este viernes 22 de mayo una jornada marcada por temperaturas claramente anómalas para finales de primavera, con valores que se han situado muy por encima de lo habitual y que han dejado un ambiente plenamente veraniego en numerosos municipios.

Los datos recogidos por la red meteorológica AVAMET muestran máximas superiores a los 32 grados en numerosos puntos del territorio valenciano. Entre los registros más elevados destacan los 33,7 ºC alcanzados en Anna, seguidos por los 33,3 ºC en Gavarda la Travessa, 32,9 ºC en Sumacàrcer, 32,8 ºC en Cotes, y los 32,7 ºC registrados tanto en Vilamarxant como en Cárcer.

También han destacado los 32,6 ºC de Manises y Xàtiva, mientras que otras localidades han superado igualmente los 32 grados, como Llíria y Llocnou d'en Fenollet con 32,5 ºC, Alzira y la Pobla Llarga con 32,4 ºC, o Benaguasil y Alcàntera de Xúquer con 32,3 ºC.

Una situación más propia del verano

Estas cifras suponen anomalías térmicas importantes para finales de mayo, ya que las temperaturas máximas habituales durante estas fechas suelen situarse aproximadamente entre 24 y 26 grados en gran parte de la Comunitat Valenciana. Esto significa que algunos puntos han registrado entre 6 y 9 grados por encima de lo normal.

El episodio está provocado por una combinación de factores atmosféricos que han favorecido el calentamiento intenso sobre la Península Ibérica. Los meteorólogos apuntan a la presencia de una potente dorsal anticiclónica subtropical, una extensa masa de aire cálido en altura que actúa como una especie de "tapón" atmosférico e impide la llegada de frentes más frescos.

A ello se suma la entrada de una masa de aire cálido procedente de latitudes subtropicales y del norte de África, junto a una elevada radiación solar propia de esta época del año, lo que está acelerando el ascenso de las temperaturas.

Además, la estabilidad atmosférica y la ausencia de nubosidad permiten una mayor insolación durante las horas centrales del día, favoreciendo un calentamiento rápido del suelo y del aire.

Aunque técnicamente todavía no puede hablarse de una ola de calor, los especialistas consideran que se trata de uno de los primeros episodios claramente veraniegos de este año y uno de los más destacados registrados tan pronto en el calendario.

Las previsiones apuntan a que el ambiente cálido podría mantenerse durante los próximos días, con noches cada vez más suaves y temperaturas que seguirán dejando valores más propios de junio o incluso julio que de la recta final de mayo.

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