La Comunitat Valenciana, entre las zonas con mayor presencia de leishmaniosis por el avance de insectos transmisores

El clima mediterráneo y el aumento de las temperaturas favorecen la expansión de los flebótomos, unos pequeños insectos transmisores de enfermedades que encuentran en buena parte del territorio valenciano condiciones ideales para su supervivencia.

La Comunitat Valenciana, junto a otras regiones mediterráneas españolas, se encuentra entre las áreas donde la leishmaniosis mantiene una mayor presencia debido a la expansión de los flebótomos, pequeños insectos responsables de transmitir este parásito que afecta tanto a animales como a personas.

La enfermedad está causada en Europa principalmente por Leishmania infantum, un protozoo capaz de provocar desde lesiones cutáneas hasta formas más graves que pueden afectar a órganos internos. Aunque los perros son los principales afectados y actúan como reservorio natural, la enfermedad también puede llegar a transmitirse a humanos.

El cambio climático amplía las zonas de riesgo

Investigadores advierten de que el aumento de las temperaturas y los cambios climáticos están modificando la distribución geográfica de estos insectos. Los inviernos más suaves y los periodos cálidos más prolongados están favoreciendo su supervivencia y expansión hacia áreas donde antes apenas estaban presentes.

En el entorno mediterráneo, y especialmente en territorios con temperaturas suaves durante gran parte del año, las condiciones son especialmente favorables para mantener activo el ciclo de transmisión.

Los expertos señalan que este fenómeno puede provocar que enfermedades consideradas tradicionalmente propias del sur de Europa comiencen a aparecer también en regiones más septentrionales.

Los perros, clave para detectar la enfermedad

Un estudio internacional desarrollado dentro del proyecto europeo CLIMOS ha analizado muestras de sangre de 2.500 perros procedentes de países como España, Portugal, Italia, Croacia, Turquía e Israel.

Los resultados muestran que los perros funcionan como auténticos indicadores epidemiológicos, ya que su contacto constante con el exterior y su exposición a insectos permiten detectar qué enfermedades están circulando en una determinada zona.

En algunos territorios españoles analizados, la presencia de animales expuestos a Leishmania infantum superó el 30%, un dato que evidencia una circulación significativa del parásito.

La vigilancia se convierte en una herramienta esencial

El estudio también detectó una elevada presencia de especies de flebótomos relacionadas con la transmisión de la enfermedad en diferentes zonas del Mediterráneo, incluida España.

Los investigadores consideran que el seguimiento de estos insectos y el desarrollo de sistemas predictivos serán esenciales en los próximos años para anticipar posibles focos y mejorar la prevención tanto en salud humana como veterinaria.

El proyecto europeo CLIMOS trabaja precisamente en el desarrollo de herramientas basadas en datos climáticos, ambientales y sanitarios para elaborar mapas de riesgo y sistemas de alerta temprana.

Los especialistas recuerdan además la importancia de la prevención, especialmente en mascotas, mediante el uso de medidas protectoras como collares repelentes, revisiones veterinarias y vigilancia ante síntomas como pérdida de peso, lesiones cutáneas o apatía.

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