El Peloto de Casas Bajas vuelve a convocar a los amantes del deporte y la naturaleza

Casas Bajas abre las inscripciones de la XII Subida al Peloto, que se celebrará los días 6 y 7 de junio

Casas Bajas ya ha abierto las inscripciones para la XII edición de la Subida al Peloto, una carrera de montaña que desde hace más de una década convierte durante un fin de semana los senderos del municipio en un punto de encuentro para corredores llegados de toda la Comunitat Valenciana y de otros lugares de España. INSCRIPCIONES AQUÍ

La prueba nació en 2013 impulsada por un grupo de vecinos, deportistas y amantes de la montaña con la intención de dar a conocer el pueblo y la comarca del Rincón de Ademuz. Desde entonces, la carrera ha ido creciendo sin perder su esencia: un recorrido duro y bello entre montañas, bosques y barrancos, con el río Turia siempre cerca y el Peloto como cima simbólica de la prueba.

Una carrera para el recuerdo

La Subida al Peloto se desarrolla íntegramente dentro de la Reserva de la Biosfera del Alto Turia, el espacio protegido declarado por la UNESCO que engloba parte del Rincón de Ademuz y la Serranía. Los corredores atraviesan sendas entre pinares, antiguos caminos de piedra, laderas abiertas sobre el valle y tramos que discurren junto al Turia, en uno de los paisajes más singulares del interior valenciano.

La edición de 2026 contará con dos recorridos. El principal será de 30 kilómetros y 1.500 metros de desnivel positivo, mientras que la modalidad corta tendrá 13 kilómetros y 500 metros de ascenso. Ambas pruebas partirán y terminarán en el área recreativa del Molino de Casas Bajas, junto al río.

Las inscripciones permanecen abiertas desde el 2 de abril y podrán realizarse hasta el 5 de junio o hasta completar el límite de 300 corredores. El precio es de 23 euros para la prueba larga y de 18 euros para la corta.

Ambiente familiar y convivencia

Más allá de la competición, la Subida al Peloto se ha convertido con los años en una de las citas deportivas más queridas del interior valenciano. Quienes la han corrido en ediciones anteriores recuerdan el ambiente familiar, el cuidado de los voluntarios y la sensación de avanzar entre montañas donde apenas se escucha otra cosa que el viento, los pasos y el río al fondo.

Cada junio, Casas Bajas deja de ser solo uno de los pequeños pueblos del Rincón de Ademuz para convertirse durante unas horas en la puerta de entrada a un paisaje casi intacto. Un lugar donde correr significa también mirar, respirar y sentir la montaña.

 

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