Desmantelan en el Camp de Túria un taller textil clandestino con 26 trabajadores sin contrato

La Policía Nacional detiene a dos hombres acusados de explotar a trabajadores en situación irregular con jornadas de más de 60 horas semanales.

Agentes de la Policía Nacional han desmantelado un taller textil clandestino situado en un municipio de la comarca del Camp de Túria, en una operación en la que han detenido a dos hombres de 44 y 52 años.

Los arrestados están acusados de un delito contra los derechos de los trabajadores y, en el caso del principal investigado, también de tráfico ilegal de mano de obra y quebrantamiento de medida cautelar.

En el taller trabajaban 26 personas confeccionando prendas para distintas empresas del sector textil. Ninguna de ellas tenía contrato ni estaba dada de alta en la Seguridad Social, y 24 se encontraban además en situación irregular en España.

Jornadas de más de 60 horas y sueldos de 1.000 euros

La investigación, desarrollada por agentes de la Comisaría de Comisaría Local de Xirivella-Aldaia-Alaquàs, comenzó tras una inspección conjunta con la Inspección de Trabajo y Seguridad Social realizada en octubre de 2025.

Los agentes descubrieron que el taller funcionaba sin licencia en un inmueble de la comarca y que los trabajadores realizaban jornadas laborales de más de 60 horas semanales a cambio de salarios cercanos a los 1.000 euros al mes.

Además, dos de los empleados residían dentro del propio local en condiciones insalubres, según la Policía, para asegurar el funcionamiento continuo del taller.

Durante la inspección también se localizó una furgoneta utilizada para trasladar diariamente a los trabajadores desde el área metropolitana de València hasta el taller y para transportar las prendas a las empresas que subcontrataban la producción.

Un entramado empresarial para ocultar la actividad

La investigación reveló que el taller operaba a través de una empresa que emitía facturas a varias firmas del sector para dar apariencia de legalidad a la actividad.

Los agentes detectaron además un entramado societario formado por al menos dos empresas, así como bienes puestos a nombre de familiares del principal investigado con el objetivo de ocultar su titularidad.

El análisis de las cuentas bancarias permitió constatar ingresos superiores a 300.000 euros en solo ocho meses procedentes de las empresas clientes.

Tras la primera inspección, el taller quedó precintado, pero la Policía comprobó meses después que la actividad había continuado. En febrero de este año se realizó una nueva inspección en la que se confirmó que el taller seguía funcionando pese al precinto.

El principal detenido ha pasado a disposición judicial, mientras que el segundo quedó en libertad con la obligación de comparecer ante el juzgado cuando sea requerido.

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