Mancomunidad del Alto Turia: Medio siglo rompiendo fronteras invisibles

La institución comarcal celebra 50 años de historia en Tuéjar reivindicando la unidad de sus pueblos

La Mancomunidad del Alto Turia conmemoró este sábado en el auditorio Luis Vela de Tuéjar sus 50 años de vida en un acto institucional que reunió historia, emoción y una mirada de compromiso hacia el futuro. Medio siglo después de aquella primera sesión constitutiva de diciembre de 1975, los pueblos de Aras de los Olmos, Benagéber, Chelva, Titaguas y Tuéjar renovaron su compromiso con la unidad comarcal y con las personas que han dado forma a este proyecto colectivo.

El acto, presentado por la periodista Carolina Ferre, conocida por su trabajo en televisión, comenzó con un momento musical ofrecido por los jóvenes de la Escuela Comarcal de Música Alto Turia, quienes deleitaron a los asistentes con dos piezas que marcaron el tono emotivo y festivo de la jornada. Fue un preludio en el que la música se hizo presencia viva de una tierra compartida, antes de sumergirse en las palabras y recuerdos que tejieron la historia de la Mancomunidad.

Homenaje al pasado, mirada al presente, compromiso de futuro

Las intervenciones comenzaron con la alocución del presidente actual de la Mancomunidad, Rafael Darijo, que situó a los presentes en el contexto de una historia construida día a día, legislatura a legislatura. Junto a él, intervino Arcadi España, en representación del Gobierno de España, quien puso el acento en la importancia del trabajo conjunto entre pueblos. Desde su perspectiva, subrayó que “los pueblos y sus vecinos deben poder decidir cómo quieren vivir”, recordando que las instituciones y los ciudadanos de las grandes ciudades no pueden ni deben reducir las realidades rurales a postales visitables, sino escuchar la voz de quienes día a día habitan y sienten este territorio.

También tomaron la palabra Diego Varea, autor del audiovisual conmemorativo que resumió en imágenes y sonido cinco décadas de historia compartida, y Carles Rodrigo, geógrafo autor del libro conmemorativo que narra, con rigor y sensibilidad, cómo se forjó esta entidad que nació del Plan de Ordenación Integral de la Comarca Forestal en 1973. Sus relatos no solo recuperaron nombres y fechas, sino vivencias y decisiones que transformaron una comarca forestal en un proyecto de cooperación y servicios para sus vecinos.

Un recorrido por las legislaturas

El momento más simbólico del acto fue la presentación de los representantes que, a lo largo de cinco décadas, han formado parte de los órganos de gobierno de la Mancomunidad. Desde la presidencia provisional de Domingo Tello Illueca (Tuéjar) en 1975 hasta Rafael Darijo Escamilla (Benagéber) en la actualidad, desfilaron las voces de quienes entendieron que la cooperación intermunicipal era el camino para afrontar desafíos como la despoblación, la prestación de servicios y la dignificación de la vida rural.

Entre los nombres evocó un lugar especial el de Desamparados Sanchis Andreu (Chelva), la primera mujer que presidió la institución entre 1982 y 1983, abriendo camino en un contexto en el que la presencia femenina en la dirección de la Mancomunidad fue excepcional durante sus primeros años. Su figura, junto a la de Ana Navarro Lladró, recuerda hoy que la historia también se escribe desafiando barreras.

De la austeridad al reconocimiento internacional

El acto no solo fue un homenaje a las personas, sino también un repaso a una trayectoria que comenzó con aportaciones simbólicas y un presupuesto modesto y que hoy coloca al Alto Turia en el mapa internacional como Reserva de la Biosfera de la UNESCO. Un reconocimiento que trasciende la protección ambiental para abrazar un modelo de desarrollo sostenible que mira tanto al suelo como al cielo: el firmamento del Alto Turia ha logrado distintivos de Destino y Reserva Starlight, posicionando al territorio como referente en astroturismo y valorización de la oscuridad de la noche.

Un brindis por los próximos 50 años

El cierre del acto trasladó a los asistentes al frontón de Tuéjar, donde un brindis colectivo simbolizó la continuidad de la cooperación y la fraternidad comarcal. Rodeados de productos tradicionales y conversaciones pausadas, los habitantes de los pueblos del Alto Turia sellaron con un gesto sencillo —alzar las copas— la voluntad de seguir construyendo juntos.

Fue una jornada que combinó memoria, afecto y proyección, un cruce de miradas entre quienes hicieron posible la Mancomunidad y quienes hoy recogen su legado. Medio siglo después, la historia que nació bajo el roble de la cooperación sigue viva, susurrada en cada palabra, cada nota musical y cada sonrisa compartida en el auditorio de Tuéjar.

 

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