Las comarcas del interior se movilizan en València contra las macroplantas de biometano

 

Las comarcas rurales del interior alzan la voz este sábado 21 de febrero en València para mostrar su rechazo a la proliferación de macroplantas de biometano proyectadas en distintos municipios. La concentración tendrá lugar a las 12.00 horas en la plaza de la Verge, bajo el lema “Les comarques de l’interior no volem ser el femer”, y reunirá a vecinos y colectivos procedentes de localidades como Buñol, Bélgida, Caudete de las Fuentes, Llíria, Llutxent, Sant Antoni de Requena, Utiel, Casinos, Domeño, Xiva, Alborache o Turís, entre otras.

Los convocantes denuncian que estos proyectos industriales, planteados para el tratamiento de residuos orgánicos y la producción de biogás, se están concentrando de forma desproporcionada en el medio rural, sin una planificación territorial equilibrada ni una participación real de los municipios afectados. Bajo consignas como “No a les macroplantes de biometà” o “Ni al teu poble ni al meu”, los manifestantes reclaman que no se convierta a los pueblos del interior en zonas de sacrificio para resolver problemas generados por grandes áreas urbanas e industriales.

Desde las plataformas vecinales se advierte del impacto ambiental, paisajístico y social que pueden tener estas instalaciones a gran escala: aumento del tráfico pesado, olores persistentes, riesgos para acuíferos, presión sobre el suelo agrícola y pérdida de calidad de vida. A ello se suma, según los colectivos, la falta de información transparente, la tramitación acelerada de algunos expedientes y la sensación de que las decisiones se toman lejos del territorio, sin tener en cuenta su fragilidad demográfica ni su modelo de desarrollo.

La protesta de València se enmarca en una problemática que ya no es solo valenciana. En los últimos meses, municipios de Castilla y León, Aragón, Galicia, Cataluña o Castilla-La Mancha han vivido movilizaciones similares contra proyectos de biometano y macroinstalaciones asociadas a la gestión intensiva de residuos ganaderos e industriales. En muchos casos, el conflicto no gira en torno a las energías renovables en sí, sino al modelo y a la escala, y a la percepción de que el mundo rural vuelve a cargar con los costes ambientales de decisiones ajenas.

Los convocantes insisten en que la transición energética y la economía circular no pueden construirse a costa de vaciar y degradar los pueblos, y reclaman una planificación que priorice proyectos de menor escala, vinculados al territorio y compatibles con la vida rural. La concentración del sábado pretende ser, aseguran, un aviso colectivo: el interior existe, piensa y también decide sobre su futuro.

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