Las cajas nido de Sinarcas registran una ocupación cercana al 50% durante la temporada 2025

El seguimiento del proyecto MONAU confirma la presencia de al menos cuatro especies de aves reproductoras y refuerza el valor de estos nidales para la biodiversidad y el control biológico de plagas.

El proyecto MONAU, impulsado por la Societat Valenciana d'Ornitologia, ha dado a conocer los resultados del seguimiento de las cajas nido instaladas en los montes de Sinarcas y La Torre de Utiel correspondientes a la temporada 2025. Las tareas de revisión, limpieza y análisis se llevaron a cabo durante los meses de enero y febrero de 2026.

En total, el proyecto cuenta con 133 cajas nido distribuidas en cinco zonas forestales, de las cuales 64 han sido ocupadas, lo que supone un 48,12% de ocupación, un porcentaje considerado elevado por los responsables del seguimiento. Además, en 19 cajas se detectó aporte de material, aunque sin llegar a completarse el nido, una circunstancia habitual asociada a cambios de pareja, competencia entre machos o interrupciones del ciclo reproductor.

Especies identificadas y comportamiento reproductor
A partir de los restos observados tras la temporada de cría, se han podido identificar nidos de cuatro especies: el carbonero común, el carbonero garrapinos, el petirrojo europeo y el gorrión común

Los coordinadores del proyecto señalan que es probable la utilización de cajas por otras especies como el herrerillo común, el herrerillo capuchino o el agateador europeo, presentes en años anteriores, aunque la identificación resulta más compleja en las revisiones invernales. Por el contrario, este año no se ha detectado uso por parte del chochín, especie que sí había ocupado cajas en temporadas previas.

El informe destaca también que no se han registrado afecciones por parte de pícidos, como el pico picapinos o el pito real, que en ocasiones depredan pollos, y que los pocos orificios agrandados observados corresponden a años anteriores.

Un recurso clave para la fauna forestal
Más allá de la reproducción, las cajas nido cumplen una función relevante como refugio invernal y contribuyen al control biológico de la procesionaria del pino. Además de aves, se ha constatado su uso por otras especies como salamanquesas, murciélagos, lirones caretos, insectos y avispas, lo que refuerza su papel en el equilibrio del ecosistema forestal.

Ampliación del proyecto en 2026
El proyecto MONAU prevé instalar 15 nuevas cajas nido en otro bosque de Sinarcas durante febrero de 2026, lo que elevará el número total en la zona hasta 148 unidades, ya preparadas para la próxima temporada de cría. Asimismo, con nuevas instalaciones previstas en las provincias de Alicante y Valencia, el proyecto podría superar las 350 cajas nido activas a lo largo de este año.

Los resultados, según los coordinadores José Monterde y Raúl Sánchez-Serrano, confirman la eficacia de esta iniciativa de conservación y su contribución directa a la protección de la avifauna y a la gestión sostenible de los espacios forestales del interior valenciano.


José Monterde & Raúl Sánchez-Serrano

Coordinadores del Proyecto MONAU

Societat Valenciana d´Ornitologia (SVO)

Fotografías : José Monterde / José Ventura

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