“La trufa es un motor económico para el interior de la Comunitat Valenciana”

La Conselleria de Agricultura reafirma su apuesta por la truficultura durante la inauguración de la VII Feria de la Trufa de Andilla, destacando su papel como cultivo sostenible, generador de empleo y clave para el desarrollo de los municipios del interior.

La directora general de Producción Agrícola y Ganadera, M.ª Àngels Ramón-Llin, ha subrayado el compromiso de la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca con la truficultura, destacando el valor estratégico de la trufa como motor de desarrollo rural y gastronómico en el interior de la Comunitat Valenciana.

Ramón-Llin ha realizado estas declaraciones durante la inauguración de la VII Feria de la Trufa de Andilla, celebrada en la aldea de La Pobleta, donde ha puesto en valor que “la trufa negra de Andilla simboliza cómo la calidad, la innovación y la sostenibilidad pueden generar oportunidades reales de desarrollo en municipios del interior”.

Un cambio clave para el sector trufero

La directora general ha recordado que el respaldo institucional a este cultivo quedó reflejado en enero de 2025 con el reconocimiento de la trufa como cultivo agrícola y no forestal, un cambio normativo que ha supuesto un punto de inflexión para el sector. Esta nueva clasificación ha abierto nuevas vías de ayuda, modernización y acceso a subvenciones agrarias.

“El objetivo era claro: potenciar las cerca de 2.000 hectáreas truferas de la Comunitat Valenciana, reforzar la competitividad del sector y consolidar un modelo sostenible”, ha explicado Ramón-Llin, subrayando que la consideración como cultivo agrícola permite ubicar plantaciones en suelo agrícola temporal y facilita el acceso a ayudas de la Política Agraria Común.

Sostenibilidad y economía circular

Durante su intervención, la responsable autonómica ha destacado que la truficultura es un cultivo respetuoso con el medio ambiente, sin uso de pesticidas y estrechamente vinculado a la economía circular y a la producción ecológica. En este sentido, ha señalado a Andilla como “un ejemplo de sostenibilidad y motor de desarrollo rural en la Comunitat Valenciana”.

Ramón-Llin ha insistido en que la trufa no solo aporta valor económico, sino que contribuye a fijar población, diversificar la actividad agraria y reforzar la identidad territorial de las comarcas de interior.

Homenaje a la tradición trufera

La directora general ha querido rendir homenaje a la tradición y al trabajo de generaciones de truferos, con una mención especial a Ernesto Enguídanos, reconocido trufero valenciano fallecido recientemente. “El futuro de la trufa se apoya en décadas de esfuerzo y arraigo en Andilla, y en una decidida apuesta por la sostenibilidad y la calidad”, ha afirmado.

Investigación frente a las plagas

En su intervención, Ramón-Llin ha abordado también uno de los principales retos actuales del sector: la plaga del escarabajo Leiodes cinnamomeus, que hace un año afectó a más del 80 % de la producción de trufa negra en la Comunitat Valenciana. Esta afección provocó importantes pérdidas en cantidad y calidad, reduciendo el precio en origen hasta los 80–90 euros por kilo, frente a los 400–600 euros habituales.

Al respecto, ha asegurado que el Gobierno valenciano está impulsando líneas de investigación específicas para combatir esta plaga, atendiendo las demandas del sector trufero y de las organizaciones agrarias, que reclaman soluciones fitosanitarias eficaces.

Actualmente, en 2025 figuran inscritas en el Registro de Explotaciones Agrarias de la Comunitat Valenciana 1.787 hectáreas de trufa, de las cuales 1.504 reciben ayudas de la PAC. De ese total, 430 hectáreas corresponden a producción ecológica, que cuenta con apoyo específico por parte de la administración autonómica.

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