"Es más difícil reparar un adulto roto que educar a un niño con TDAH”
Expertos en psicología y psiquiatría alertan del impacto de la tecnología y del TDAH en el desarrollo infantil y adolescente durante una jornada celebrada en el Hospital de Salud Mental Provincial de Bétera.
La Fundación
Valenciana de los Premios Rei Jaume I reunió este martes en Bétera a más de un
centenar de personas, en su mayoría estudiantes de Medicina, en una jornada
centrada en la salud mental en la infancia. El encuentro, celebrado en el
Hospital de Salud Mental Provincial, abordó algunos de los principales retos
actuales relacionados con el desarrollo emocional, el uso de las nuevas
tecnologías y los trastornos del neurodesarrollo, como el TDAH y el trastorno
del espectro autista (TEA).
El psicólogo infantil
Marc Masip fue uno de los ponentes principales de la jornada y centró su
intervención en el impacto de las tecnologías de la información y la
comunicación en la salud mental de niños y adolescentes. Bajo el título “La
heroína del siglo XXI”, Masip advirtió de los riesgos del uso excesivo de
pantallas y subrayó que “lo real siempre será superior a lo virtual”. Durante
su exposición, aportó datos como que el 61 % de los adolescentes juega a
videojuegos y que el mayor uso de mensajería se produce durante la noche. Según
explicó, la falta de conocimiento unida a una libertad mal gestionada puede
derivar en conductas adictivas, con consecuencias como el aislamiento
progresivo del mundo real.
Masip señaló como
señales de alarma la tendencia a pasar muchas horas en la habitación, los
cambios emocionales, el bajo rendimiento escolar y las reacciones de enfado
ante la restricción del uso del móvil. Además, alertó sobre el acceso cada vez
más temprano a contenidos pornográficos y recordó que la sociedad atraviesa uno
de los momentos con mayores tasas de suicidio. Como conclusión, recomendó
limitar el uso del móvil a un máximo de dos horas diarias y retrasar su entrega
hasta, al menos, los 16 años, evitando también el acceso prematuro a redes
sociales.
La psiquiatra Mara
Perallada, del Hospital Gregorio Marañón y vicepresidenta de la Asociación
Española de Psiquiatría del Niño y del Adolescente, centró su intervención en
el TDAH y el TEA. Definió el TDAH como un trastorno crónico del neurodesarrollo
caracterizado por inatención, impulsividad e hiperactividad, que se manifiesta
desde la infancia y que puede evolucionar a lo largo de la vida. Perallada
destacó que el TDAH es una de las causas más frecuentes de fracaso escolar en
la adolescencia y advirtió de la importancia de un diagnóstico riguroso y
personalizado, rechazando los cuestionarios rápidos como herramienta única.
La especialista
explicó que muchos niños llegan a la educación primaria sin diagnóstico,
presentando problemas de despiste, frustración y baja autoestima, y que en la
adolescencia estos síntomas pueden derivar en abandono escolar y mayor riesgo
de consumo de drogas. Según expuso, un 15 % de las personas con TDAH mantiene
los síntomas en la edad adulta, mientras que un 50 % experimenta una remisión
parcial. Perallada defendió un enfoque positivo del diagnóstico y subrayó que
“es más difícil reparar un adulto roto que educar a un niño con TDAH”.
En relación con el
trastorno del espectro autista, Perallada lo describió como una alteración del
neurodesarrollo que afecta a la comunicación, la flexibilidad cognitiva y la
adaptación social. Señaló que el autismo se inicia antes del nacimiento y
reclamó la financiación pública de los test genéticos como herramienta clave
para avanzar hacia una medicina de precisión. La psiquiatra destacó que, más
allá de la reciprocidad social, las principales preocupaciones de las familias
se centran en los problemas de comunicación, la ansiedad y la depresión
asociadas.
La jornada fue
inaugurada por el director del Hospital de Salud Mental Provincial de Bétera,
Alfredo Ribelles, quien agradeció la elevada asistencia. La alcaldesa de
Bétera, Elia Verdevío, destacó la importancia de este tipo de encuentros como
espacios de reflexión colectiva, mientras que José Vicente Guillem, en
representación del presidente ejecutivo de la Fundación, Javier Quesada,
subrayó el compromiso social de la entidad. Inma González, en nombre de la
Diputación de Valencia, definió la salud mental como uno de los grandes retos
del siglo XXI.
El encargado de
presentar a los ponentes fue Francisco Bueno, codirector del ciclo de
conferencias, quien reivindicó el papel de la familia y del aprendizaje
profundo frente a la inmediatez, y destacó la necesidad de abordar la salud
mental infantil desde una perspectiva integral que incluya educación, entorno familiar
y apoyo social.









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