La Federación de Caza denuncia el uso de las pistas forestales por todoterrenos y motos de cross sin autorización
El coto de Llíria, de 22.500 hectáreas, es uno de los más afectados
El uso ilícito de caminos forestales por algunos todoterrenos y motos de cross que circulan sin autorización es un problema que afecta a la mayoría de cotos de nuestra Comunitat.
Así lo denuncia la Federación de Caza que recuerda
que la ley especifica que la circulación de vehículos a motor por pistas
forestales está limitada a servidumbre de paso, gestión agroforestal y labores
de vigilancia y extinción, a una velocidad máxima de 30 km/h. Por lo tanto,
ningún vehículo sin autorización expresa puede hacer uso del monte, ya que su
circulación es incompatible con la conservación del entorno y la tranquilidad
que debe existir en el campo.
El coto de Llíria, de 22.500 hectáreas, es uno de los más afectados. Durante toda la semana, algunos aficionados del motor se saltan la normativa y se dan cita en las pistas forestales con el fin de divertirse en el monte, sin pensar en las graves consecuencias que pueden ocasionar en la conservación del terreno y la flora y fauna del lugar. El Presidente del Club de Cazadores la Concordia de Llíria, Francisco Gil, lleva años denunciando estos hechos y destina gran parte del presupuesto del club para arreglar los daños causados por estas prácticas.
En estas imágenes se puede observar cómo varios
vehículos circulan por la noche a gran velocidad y con las luces largas
encendidas.
Francisco Miguel Gallart, técnico de mantenimiento del coto de Llíria, explica cómo afecta la contaminación lumínica y sonora a la fauna: “Estamos en pleno periodo de cría de especies como el jabalí, el conejo y la codorniz. Generalmente, los animales buscan los caminos más limpios para pasar con sus crías, por lo tanto es muy probable verlos transitando las pistas y sendas forestales. Cuando pasa un vehículo a gran velocidad, sobre todo por la noche, los animales o salen despavoridos o se quedan cegados por la luz. Lo más probable es que alguna cría muera o se acabe perdiendo”.
Érik Gil, guarda del coto de Llíria, añade
“actualmente estamos en época de esperas, los cazadores pasan toda la semana
cuidando sus puestos y el fin de semana, cuando se disponen a abatir los
jabalíes que tanto daño causan a la agricultura y tanto peligro suponen para la
seguridad vial, o no aparecen o salen huyendo debido al ruido de los coches”.
“Es una situación insostenible”, lamenta.
La práctica ilegal de carreras por pistas forestales
es un problema que se sufre desde hace años, pero que se ha visto intensificado
en los últimos meses debido al confinamiento. Gil denuncia “el coto es muy
extenso y solo estoy yo de guarda rural. A menudo me llaman para emergencias, y
si estoy en la otra parte del coto cuando llego ya es demasiado tarde”. Los
guardias del Seprona también persiguen habitualmente a estos infractores, pero
se necesitarían más efectivos para cubrir la zona y poder remediar este
problema.
Desde la Federación de Caza de la Comunidad
Valenciana denuncian el mal uso de los vehículos a motor, problema recurrente
en la gran mayoría de los cotos, y solicitan a la Administración que se
comprometa a buscar una solución activa y eficaz para que se pueda disfrutar
del campo respetando la flora y fauna del lugar. “El monte es muy grande y
todos podemos disfrutar de él con organización, respeto y sobre todo cumpliendo
las normas”, destaca Miguel López Miralles, del Gabinete Técnico de la FCCV.
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