jueves, 30 de mayo de 2019

Alertan de la voraz invasión del pez mosquito en estanques y balsas


+ TURIA | La gambusia es un pez pequeño considerado como una de las cien especies invasoras más peligrosas del mundo, especialmente por su resistencia en hábitats degradados
En un estudio, que publica la revista ‘Science of the Total Environment’, los biólogos subrayan el riesgo de liberar especies exóticas en el medio natural, y llaman a evitar nuevos episodios de introducción de gambusia y a erradicar las poblaciones existentes.

“Ni la presencia de depredadores ni la degradación de la calidad del agua y del hábitat natural ponen en peligro esta especie invasora, originaria de la costa atlántica de Norteamérica, que compite y desplaza las especies autóctonas”, ha alertado Oriol Cano, que ha hecho la investigación en ecosistemas acuáticos de la provincia de Barcelona, junto a sus colegas del IRBio Adolfo de Sostoa, Lluís Coll y Alberto Maceda.
La gambusia es un pez pequeño considerado como una de las cien especies invasoras más peligrosas del mundo, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Fue introducida en España en 1921 para el control biológico de los mosquitos y hoy en día está incluida en los catálogos de especies exóticas invasoras del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y de las comunidades autónomas.
En aguas cálidas
Según el estudio, su presencia es abundante sobre todo en el este, el suroeste peninsular, la costa mediterránea y la cuenca del Ebro.
En general, se encuentra en hábitats acuáticos con aguas cálidas, con caudal bajo o nulo y poca profundidad -en general, en humedales y en la parte baja de los ríos-, y en zonas de alta actividad agrícola o áreas periurbanas afectadas por la contaminación.
En España, es un competitivo depredador que ha desplazado especies nativas como el fartet mediterráneo (Aphanius iberus), el samarugo (Valencia hispanica), el fartet atlántico o salinete (Aphanius baeticus) y el espinoso (Gasterosteus aculeatus), además de anfibios e invertebrados.
La distribución de esta especie invasora, que se encuentra en todos los continentes excepto en la Antártida, se debe a que fue introducida hace un siglo para controlar los mosquitos transmisores de enfermedades, como el paludismo o la fiebre amarilla.
Según los biólogos, los brotes más recientes de enfermedades tropicales trasmitidas por mosquitos (Zika, chikungunya o dengue) hacen imprescindible extremar la vigilancia sobre los efectos de introducir estos peces exóticos en la fauna autóctona, especialmente en regiones tropicales con alta biodiversidad. EFEverde

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