Muere Maricarmen a los 87 años tras convertirse en símbolo de la lucha por la vivienda

María del Carmen Abascal ha fallecido en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, donde permanecía ingresada desde que fue desahuciada el pasado 23 de septiembre de la vivienda de alquiler en la que había residido durante 71 años.

María del Carmen Abascal, conocida como Maricarmen, ha fallecido este miércoles a los 87 años en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Su muerte se produce dos semanas después de que fuera desahuciada de la vivienda del barrio de Retiro en la que había vivido durante 71 años y cuyo caso desencadenó una importante movilización en defensa del derecho a la vivienda.

Maricarmen permanecía hospitalizada desde el 23 de septiembre, fecha en la que se ejecutó el desalojo después de una prolongada batalla judicial relacionada con la segunda subrogación del antiguo contrato de alquiler que había firmado su padre décadas atrás.

El Sindicato de Inquilinas, que la acompañó durante el proceso para tratar de evitar el desahucio, ha comunicado su fallecimiento junto a la familia y la abogada de la mujer. Según han explicado, finalmente se había alcanzado un acuerdo que habría permitido que Maricarmen regresara a su casa, aunque la solución no llegó a tiempo.

«Si bien se consiguió un acuerdo histórico que le habría permitido volver a su vivienda, esta solución ha llegado demasiado tarde», han lamentado.

Tras abandonar su domicilio, Maricarmen, que tenía reconocido un 50% de discapacidad, experimentó un progresivo deterioro de su estado físico y emocional. Sus pertenencias permanecían en la vivienda de la calle Alcalde Sainz de Baranda.

Un desahucio que desencadenó una fuerte movilización

El caso adquirió una gran repercusión y convirtió a Maricarmen en uno de los rostros de las protestas relacionadas con el acceso y el derecho a la vivienda. Su situación provocó concentraciones y movilizaciones y estuvo presente en las posteriores reivindicaciones desarrolladas en la Puerta del Sol y otros puntos de España.

Su nombre llegó también al debate político con una de las medidas aprobadas por el Gobierno en materia de vivienda, conocida popularmente como el «decreto Maricarmen», que posteriormente fue derogada por el Congreso.

El Sindicato de Inquilinas y la familia han reivindicado ahora el legado de Maricarmen y el mensaje que transmitió durante las movilizaciones: «Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro».

Su entorno considera que las protestas surgidas después del desahucio marcaron un punto de inflexión en las reivindicaciones sobre vivienda en España, aunque ha lamentado el coste personal que tuvo para una mujer que pasó sus últimos días hospitalizada después de abandonar el que había sido su hogar durante más de siete décadas.

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