El Parque Natural de Chera-Sot de Chera se convierte en laboratorio para adaptar los montes al cambio climático

Investigadores del Centro de Investigaciones sobre Desertificación estudian cómo el romero, la jara y otras plantas mediterráneas pueden proteger la vegetación frente al aumento de las temperaturas y las sequías

El Parque Natural de Chera-Sot de Chera, en la provincia de Valencia, se ha convertido en uno de los escenarios de una investigación científica que busca determinar qué especies vegetales pueden contribuir a la supervivencia de los bosques mediterráneos ante el avance del cambio climático.

Un equipo del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE), organismo mixto del CSIC, la Universitat de València y la Generalitat Valenciana, está analizando las condiciones ambientales que generan distintas plantas en el parque natural, especialmente su capacidad para proporcionar sombra, conservar la humedad y reducir las temperaturas del suelo.

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El Parque Natural de Chera-Sot de Chera, laboratorio natural para adaptar los bosques al cambio climático Investigadores del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE) estudian en el Parque Natural de Chera-Sot de Chera cómo plantas como el romero, la jara y la albaida pueden ayudar a proteger los ecosistemas frente al calor y la sequía. Los científicos analizan la temperatura, la humedad y la luz bajo estas especies para identificar cuáles generan mejores condiciones para la supervivencia de otras plantas. La investigación, apoyada por una red de 500 sensores microclimáticos distribuidos entre la Comunitat Valenciana y Doñana, busca nuevas estrategias de restauración forestal que permitan crear montes más resistentes al cambio climático y a los incendios. #SotDeChera #Chera #ParqueNatural #CambioClimático #MedioAmbiente

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Los investigadores recorren diferentes zonas del espacio protegido tomando mediciones bajo especies como el romero, la jara o la albaida. Posteriormente comparan los resultados con los obtenidos en terrenos próximos sin vegetación, con el objetivo de identificar qué plantas generan mejores condiciones para el desarrollo de otras especies.

Estas plantas, conocidas como especies nodriza, desempeñan una función esencial en los ecosistemas mediterráneos, ya que crean pequeños microclimas que favorecen la supervivencia de la vegetación frente al calor y la escasez de agua.

El investigador Miguel Verdú, del CIDE, explica que, aunque no es posible controlar directamente el cambio climático desde la gestión forestal, sí se puede actuar sobre las condiciones microclimáticas que permiten sobrevivir a determinadas especies.

Nuevas especies para unos montes cada vez más cálidos

La investigación desarrollada en Chera-Sot de Chera forma parte de un trabajo más amplio que cuenta con una red de 500 sensores microclimáticos instalados en distintos puntos de la Comunitat Valenciana y en Doñana. Estos dispositivos permiten registrar de forma continuada las condiciones ambientales y evaluar la respuesta de la vegetación.

El estudio parte de una realidad cada vez más evidente: los pinares que protagonizaron buena parte de las repoblaciones forestales españolas se enfrentan ahora a condiciones climáticas diferentes de aquellas en las que fueron plantados.

En los últimos 60 años, la temperatura media en España ha aumentado aproximadamente 1,3 grados, mientras que algunas zonas han experimentado una reducción de las precipitaciones. Esta evolución está llevando determinadas masas forestales hasta sus límites de tolerancia.

Los científicos señalan que algunos matorrales mediterráneos, mejor adaptados a la sequía, pueden desempeñar un papel fundamental en la recuperación de los ecosistemas. Entre las especies que presentan ventajas ante el nuevo escenario climático figuran determinadas plantas iberoafricanas, presentes también en el norte de África.

Esta estrategia ya se ha explorado en proyectos de restauración del Parque Regional de Calblanque, en Murcia, y de las dunas de Guardamar del Segura, en Alicante, donde se han planteado alternativas a las repoblaciones tradicionales de pino.

Además de mejorar la adaptación a la sequía, los investigadores destacan que la creación de paisajes forestales más diversos, con distintas especies y discontinuidades en la vegetación, puede contribuir a reducir la propagación de los incendios.

Los trabajos realizados en el Parque Natural de Chera-Sot de Chera permitirán conocer mejor qué plantas pueden actuar como refugio para otras especies y aportar información científica para diseñar futuras actuaciones de restauración forestal en un contexto de temperaturas crecientes y sequías más intensas.

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