Detectan un nuevo foco de la enfermedad de Newcastle en una granja de más de 6.000 pollos de Utiel

El Ministerio de Agricultura confirma un cuarto foco en la comarca ganadera de Utiel, después de los detectados en Utiel, Sinarcas y Fuenterrobles. Las autoridades recomiendan reforzar la vacunación y las medidas de bioseguridad.

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha notificado un nuevo foco de la enfermedad de Newcastle en una explotación avícola de Utiel, apenas unos días después de confirmarse la reaparición de esta enfermedad en la provincia de Valencia tras casi cinco meses sin nuevos casos.

El foco, clasificado como secundario, afecta a una granja de pollos de engorde con 6.072 animales, situada aproximadamente a tres kilómetros de otra explotación donde ya se había detectado el virus. Según los datos comunicados por el Ministerio el 7 de octubre, la mortalidad registrada alcanza el 5,48 % de las aves.

Los animales habían recibido una única dosis de vacuna in ovo, un procedimiento que, según el MAPA, podría no haber proporcionado una protección adecuada al no haberse completado el protocolo de vacunación recomendado.

Las muestras recogidas por los servicios veterinarios de la Generalitat Valenciana fueron analizadas en el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete, que confirmó mediante PCR la presencia de una cepa velogénica, altamente virulenta, del virus de Newcastle.

Cuatro focos detectados en la comarca de Utiel

Este nuevo caso se suma a los tres focos primarios comunicados recientemente en explotaciones de Utiel, Sinarcas y Fuenterrobles, que contabilizaban conjuntamente 1.703 aves afectadas.

El primer foco de Utiel se registró en una explotación con 50.790 aves sensibles, de las que 733 resultaron afectadas. En Sinarcas se contabilizaron 355 afectadas entre 35.517 aves sensibles, mientras que en Fuenterrobles fueron 615 de un total de 30.776.

Ante esta situación, el Ministerio ha recomendado intensificar la vigilancia sanitaria en las explotaciones avícolas y entre las aves silvestres, así como comunicar inmediatamente cualquier sospecha a los servicios veterinarios oficiales.

También insiste en la necesidad de reforzar las medidas de bioseguridad y cumplir los protocolos de vacunación, especialmente para evitar el contacto entre las aves de granja y las silvestres.

Aunque la vacunación no garantiza una protección absoluta, el MAPA recuerda que reduce el riesgo de infección y la cantidad de virus que pueden eliminar las aves infectadas, contribuyendo a limitar su propagación a otras explotaciones.

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