Los accidentes con jabalíes llegan a los tribunales: los seguros estudian reclamar al Estado
Los accidentes con jabalíes se disparan en las carreteras valencianas con más de 1.300 siniestros en un año
La creciente presencia de jabalíes en la Comunitat Valenciana está
provocando un aumento constante de los accidentes de tráfico. Según datos de la
Dirección General de Tráfico (DGT), durante el pasado año se registraron 1.348
accidentes relacionados con fauna silvestre en las carreteras valencianas,
una cifra que refleja la magnitud de un problema que preocupa tanto a
conductores como a administraciones públicas.
Tal como detalla el diario Las Provincias, uno de los casos más significativos se produce en la AP-7,
donde se han contabilizado 235 accidentes con jabalíes en los dos últimos años.
La circunstancia resulta especialmente llamativa al tratarse de una autopista
protegida mediante vallados destinados precisamente a impedir el acceso de
animales a la vía.
La elevada siniestralidad ha llevado incluso a algunas compañías
aseguradoras a trasladar determinados expedientes a sus departamentos jurídicos
para estudiar posibles reclamaciones relacionadas con el estado y mantenimiento
de las infraestructuras viarias.
La Safor, la Marina Alta y
Castellón concentran buena parte de los siniestros
Además de la AP-7, los accidentes también se reparten por otras
vías de alta capacidad. Durante el último año se registraron 34 siniestros
en la A-7, 13 en la A-23, 11 en la A-38, 7 en la A-31
y 4
en la A-35.
Los expertos señalan que la distribución de los accidentes
coincide con algunas de las zonas donde actualmente existe una mayor
concentración de jabalíes, especialmente en la Marina Alta, la Safor
y distintas áreas de la provincia de Castellón.
La gravedad de esta situación quedó patente el pasado año con un
accidente mortal ocurrido en la CV-674, en la comarca de la Safor, cuando un
motorista colisionó con un jabalí y falleció como consecuencia del impacto.
Una población que podría superar
los 150.000 ejemplares
Los especialistas consideran que la densidad normal de jabalíes
debería situarse en torno a seis ejemplares por kilómetro cuadrado, aunque
existen áreas donde esa cifra se multiplica de forma extraordinaria. Uno de los
ejemplos más citados es la Marjal Pego-Oliva, donde se han detectado
concentraciones cercanas a los cien animales por kilómetro cuadrado.
Aunque no existe un censo exacto, la Generalitat Valenciana estima
que la población de jabalíes podría superar actualmente los 150.000
ejemplares, muy por encima de los aproximadamente 50.000
animales que los expertos consideran compatibles con una situación
de equilibrio.
Entre las causas de este incremento destacan la reducción de la
actividad cinegética en determinadas zonas, la despoblación rural, el abandono
de tierras agrícolas y la abundancia de alimento y refugio en áreas próximas a
núcleos urbanos y espacios agrícolas.
Un problema para la seguridad, la
agricultura y el medio ambiente
La expansión del jabalí genera problemas que van más allá de los
accidentes de tráfico. Los expertos advierten de los daños que ocasionan en
explotaciones agrarias, así como del riesgo de transmisión de enfermedades como
la tuberculosis o la fiebre Q.
Además, en determinados espacios naturales la elevada densidad de
ejemplares está provocando impactos sobre la biodiversidad. En zonas húmedas
como la Albufera se considera una amenaza para aves que nidifican en el suelo y
para otros ecosistemas sensibles.
Control y gestión de la población
Para hacer frente a la situación, la Conselleria de Medio Ambiente
dispone actualmente de 85 puntos de recogida de ejemplares abatidos
distribuidos por toda la Comunitat Valenciana, incluyendo municipios como Aras de los
Olmos, Titaguas, Tuéjar, Villar del Arzobispo, Riba-roja de Túria, Bicorp,
Anna, Pego, Confrides, Banyeres de Mariola, Venta del Moro o Morella,
entre otros.
Asimismo, se han establecido 16 rutas gestionadas por Vaersa
para la recogida y traslado de ejemplares procedentes de controles
poblacionales y actividades cinegéticas autorizadas.
Mientras continúan las medidas de control, administraciones,
agricultores y expertos coinciden en que la sobrepoblación de jabalíes se ha
convertido en uno de los principales desafíos ambientales y de seguridad de la
Comunitat Valenciana, especialmente en las zonas costeras y periurbanas donde
la presencia de estos animales resulta cada vez más habitual.






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