La Trufa Negra de Teruel logra la IGP y se convierte en la primera de Europa con esta protección

La Unión Europea reconoce oficialmente la calidad y el origen de la Trufa Negra de Teruel, un producto estratégico para la economía provincial y uno de los referentes mundiales en la producción de Tuber melanosporum.

La Trufa Negra de Teruel ha obtenido el reconocimiento oficial de la Unión Europea como Indicación Geográfica Protegida (IGP), una figura de calidad que certifica tanto el origen como las características del producto y que convierte a la provincia turolense en la primera de Europa en lograr esta protección para la trufa negra.

La inscripción en el registro comunitario supone un importante respaldo para un sector que se ha consolidado como uno de los principales motores económicos de numerosas localidades de la provincia. Teruel concentra una parte destacada de la producción mundial de Tuber melanosporum, gracias a miles de hectáreas dedicadas al cultivo de esta apreciada variedad gastronómica.

La nueva IGP establece que únicamente podrán comercializarse bajo la denominación "Trufa Negra de Teruel" aquellas trufas producidas dentro de la provincia y certificadas conforme a los requisitos establecidos por el pliego de condiciones. El distintivo garantiza además una mayor trazabilidad del producto y ofrece seguridad tanto a consumidores como a distribuidores y mercados internacionales.

Un reconocimiento al trabajo de varias generaciones

Desde la Asociación de Recolectores y Cultivadores de Trufa de la Provincia de Teruel (ATRUTER) han valorado muy positivamente la obtención de este reconocimiento europeo.

Su presidente, Daniel Brito, ha destacado que la IGP supone el reconocimiento al trabajo desarrollado durante décadas por agricultores, recolectores y productores que apostaron por este cultivo cuando todavía era una actividad emergente en la provincia.

Brito ha señalado que muchas explotaciones truferas de Teruel se encuentran actualmente en manos de la tercera e incluso cuarta generación de familias vinculadas al sector, lo que refleja el arraigo que esta actividad ha alcanzado en el territorio.

Impulso económico para el medio rural

La obtención de la IGP refuerza el posicionamiento de la Trufa Negra de Teruel en los mercados nacionales e internacionales y contribuye a proteger el producto frente a posibles imitaciones o usos indebidos de la denominación.

Además, el nuevo sello de calidad puede favorecer la generación de valor añadido para los productores, impulsar la comercialización y fortalecer la imagen de la provincia como uno de los principales referentes mundiales en la producción de trufa negra.

El reconocimiento europeo llega en un momento de consolidación para un sector que desempeña un papel clave en la economía rural turolense, contribuyendo a fijar población, generar empleo y diversificar la actividad económica en numerosas comarcas de la provincia.

 

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