El Mediterráneo se calienta más rápido que la media mundial y dispara las alertas climáticas

Las temperaturas del mar registran anomalías de hasta cinco grados por encima de lo habitual en algunas zonas de Europa occidental y el Mediterráneo, una situación que preocupa por sus efectos sobre los ecosistemas y los fenómenos meteorológicos extremos.

Los océanos desempeñan un papel fundamental en la regulación del clima global al absorber gran parte del exceso de calor generado por la actividad humana. Sin embargo, los expertos advierten de que esta capacidad de amortiguación tiene límites. En las dos últimas décadas, todas las grandes masas oceánicas del planeta se han calentado, aunque el Mediterráneo, el mar Báltico y el mar Negro lo han hecho a un ritmo superior a la media mundial.

Los datos más recientes muestran una situación especialmente preocupante en el Mediterráneo occidental y en amplias zonas del Atlántico europeo. Según la información recopilada por el Servicio Marino de Copernicus, a finales de mayo numerosas áreas registraban temperaturas superficiales excepcionalmente elevadas, con anomalías que superaban los cinco grados por encima de los valores habituales para estas fechas.

Las aguas situadas frente a las costas occidentales y septentrionales de Francia, así como buena parte del Mediterráneo occidental, se encuentran entre las zonas con mayores desviaciones térmicas observadas durante los últimos días.

Las olas de calor marinas se han convertido en un fenómeno recurrente

Los especialistas señalan que las olas de calor marinas han dejado de ser episodios aislados para convertirse en un fenómeno cada vez más frecuente. El Mediterráneo cerró 2025 como el segundo año más cálido de toda la serie histórica, con una temperatura media superficial de 21,35 grados, solo superada por el récord alcanzado en 2024.

Durante el pasado verano se registraron además valores sin precedentes. Julio de 2025 alcanzó una temperatura media superficial de 26,9 grados, convirtiéndose en el mes más cálido jamás medido en el Mediterráneo desde que existen registros.

Este calentamiento sostenido tiene importantes consecuencias para los ecosistemas marinos. Diversos organismos científicos advierten de que las altas temperaturas afectan a la biodiversidad, alteran la distribución de numerosas especies y favorecen episodios de mortalidad masiva en organismos marinos especialmente sensibles a los cambios térmicos.

En el golfo de Bizkaia, por ejemplo, estudios científicos apuntan a que la temperatura superficial del mar aumenta aproximadamente 0,2 grados por década desde 1980, una evolución que ya está modificando los ciclos biológicos de especies como la anchoa o el bonito.

Más calor en el mar, más riesgo de fenómenos extremos

Los expertos también alertan de la relación cada vez más evidente entre el calentamiento del Mediterráneo y la intensificación de determinados fenómenos meteorológicos extremos.

Un mar más cálido genera una mayor evaporación y aporta más energía a la atmósfera. Cuando una depresión aislada en niveles altos (dana) o una situación de inestabilidad afecta a la fachada mediterránea, esa energía adicional puede favorecer lluvias mucho más intensas y persistentes.

Diversos estudios realizados tras recientes episodios de lluvias torrenciales han detectado anomalías térmicas de entre dos y tres grados por encima de la media en amplias zonas del Mediterráneo. Ese exceso de calor habría contribuido a alimentar tormentas muy activas capaces de descargar más de 300 litros por metro cuadrado en apenas 24 horas en distintos puntos del litoral.

Los investigadores advierten de que, si continúa la tendencia actual de calentamiento, los mares europeos seguirán acumulando energía y aumentando el riesgo de episodios meteorológicos extremos, al tiempo que se incrementarán los impactos sobre los ecosistemas marinos y las actividades económicas vinculadas al mar.

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