España proyecta aumentar un 30% los negocios en las zonas rurales
Un informe revela que el problema de la llamada “España vaciada” no es la falta de empleo, sino la escasez de población que pueda vivir cerca de los puestos de trabajo.
España afronta un desafío
demográfico y laboral cada vez más evidente, en el que la
denominada “España vaciada” ha pasado de ser un problema territorial a
convertirse en un reto estructural del mercado laboral. Según
un análisis elaborado por Synergie
España a partir de datos de LinkedIn Talent Insights, la
principal dificultad que enfrentan muchas zonas rurales y semi-rurales no es la
ausencia de empresas o proyectos económicos, sino la
falta de población residente que pueda sostener la actividad laboral existente.
De los 14,9 millones de profesionales
activos en España, la mayoría se concentra en grandes áreas urbanas, lo que deja a muchas
provincias con una densidad insuficiente de trabajadores. Esta situación limita
el crecimiento de empresas que buscan instalarse en territorios con menor
presión fiscal o con suelo industrial disponible, pero que finalmente
encuentran dificultades para cubrir puestos de trabajo.
El problema no es crear empleo,
sino atraer residentes
Cada vez más compañías valoran
ubicar sus plantas o centros de producción en municipios con mejores
condiciones logísticas o fiscales. Sin embargo, muchas iniciativas se enfrentan
al mismo obstáculo: no hay
suficientes personas dispuestas a vivir cerca de los puestos de trabajo.
El Ministerio
para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico impulsa
actualmente una Estrategia Nacional de desarrollo
territorial con el objetivo de fomentar la actividad económica
en zonas despobladas. Entre sus metas se encuentra incrementar
en un 30 % la creación de nuevas empresas en áreas de baja densidad poblacional,
así como garantizar servicios esenciales a menos de 30 minutos, mejorar la
conectividad digital y reforzar las redes de transporte.
Según Silvia
Balcells, directora ejecutiva de Synergie, el reto es más
complejo de lo que parece. “La cuestión no es únicamente crear empleo, sino que
haya personas que puedan vivir y desarrollarse profesionalmente en estas
zonas”, señala. “Encontramos trabajadores incluso fuera de la provincia, pero
cuando se analizan las condiciones de vivienda y movilidad, se convierten en un
freno para el crecimiento de muchos proyectos”.
En muchos casos, incluso cuando se
logra encontrar candidatos cualificados, estos descartan
trasladarse por la falta de vivienda disponible o por la necesidad de realizar
largos desplazamientos sin transporte público adecuado.
Las grandes ciudades concentran el
talento
Los datos sobre movilidad laboral
reflejan una fuerte concentración
del talento en grandes núcleos urbanos. Madrid sigue siendo el
principal polo de atracción laboral, concentrando cerca del 25 % de los desplazamientos interautonómicos.
Cataluña, por su parte, ha
registrado en 2024 su saldo
positivo de movilidad laboral más bajo desde principios de siglo,
con apenas 610 contratos netos, frente a los más de 20.000 registrados en 2023.
En otras regiones como Ceuta, Melilla, Extremadura o Canarias, los flujos
laborales muestran una tendencia clara de salida hacia los principales polos
económicos del país. Aunque la movilidad geográfica permite responder parcialmente
a la demanda de empleo, no sustituye
la necesidad de vivienda, servicios y condiciones de vida adecuadas en los
municipios que intentan atraer inversión.
El informe sobre movilidad geográfica de la contratación en España 2024
indica además que los desplazamientos laborales han aumentado, con los hombres protagonizando el 65 % de estos movimientos.
Los trabajadores extranjeros presentan una tasa
de movilidad superior a la media nacional, mientras que los
profesionales con estudios superiores y los trabajadores sin acreditación
formal destacan entre los perfiles más móviles.
Sectores con mayor movilidad
laboral
Algunos sectores registran una
movilidad geográfica especialmente elevada. La agricultura
lidera estos movimientos, con uno de cada
cinco contratos implicando cambio de residencia o desplazamiento territorial.
En el sector
servicios, que concentra el mayor volumen de empleo del país, dos de cada tres contratos con movilidad corresponden a
hostelería, comercio y comunicaciones. Por su parte, las
ocupaciones de alta cualificación, como técnicos o profesionales científicos,
han experimentado un incremento
superior al 9 % en movilidad durante el último año.
Un reto demográfico de largo
recorrido
El proceso de concentración urbana se ha intensificado en España durante las
últimas décadas. Según datos del Banco
Mundial, la población rural ha pasado del 44 % en 1960 al 20 % en la actualidad, una
reducción que limita la disponibilidad de trabajadores en territorios
tradicionalmente agrícolas o industriales.
Para los expertos, revertir esta
tendencia exige soluciones integrales que vayan
más allá de la creación de empleo. “La reactivación económica
de las zonas rurales exige condiciones de vida atractivas: vivienda asequible,
transporte eficiente, servicios básicos y cooperación entre administraciones,
empresas y asociaciones locales”, explica Balcells.
El envejecimiento y la
inmigración, claves para el futuro laboral
A este desafío se suma el envejecimiento del mercado laboral. Las proyecciones
indican que por cada tres personas que se
jubilan solo se incorpora un joven al mercado de trabajo, una
tendencia que podría agravarse en la próxima década. En provincias como
Valladolid, por ejemplo, se estima que serán
necesarios cuatro jóvenes por cada jubilado para mantener la actividad
económica actual.
En este contexto, la aportación de trabajadores extranjeros se ha convertido en un
factor clave para sostener el mercado laboral. La Seguridad
Social ha superado por tercer año consecutivo los
tres millones de afiliados extranjeros, que ya representan el 14,1 % del total y cerca del 40 % del crecimiento del empleo en
2025.
En
comunidades como Baleares, uno de
cada cinco cotizantes procede del extranjero, lo que demuestra el papel
fundamental de una mano de obra diversa y móvil
para dinamizar la economía y compensar el descenso de población en muchos
territorios del país.






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