Convocan una cacerolada en Llíria contra la macroplanta de biometano
La Asociación Ciudadana Camp de Túria y Serranía denuncia falta de transparencia en el proyecto y asegura haber recogido cerca de 10.000 firmas en contra de la instalación prevista en el municipio
La Asociación Ciudadana Camp de Túria y Serranía ha
convocado una cacerolada este viernes en la
plaza de Partidors de Llíria, entre las 12:00 y las 13:00 horas,
como acto de protesta contra el proyecto de instalación de una macroplanta de biometano impulsada por la empresa Green Véctor
en el municipio.
El colectivo
asegura que durante los últimos cinco
meses ha recopilado información técnica y científica sobre este
tipo de instalaciones, además de mantener reuniones con
responsables políticos, entre ellos el alcalde de Llíria, Paco Gorrea, para trasladarles los resultados de
sus investigaciones.
Cerca de
10.000 firmas recogidas
Según la
asociación, en este tiempo han conseguido recoger
cerca de 10.000 firmas, la mayoría procedentes de vecinos del Camp de Túria, en rechazo a la planta proyectada.
Además,
explican que han contado con la participación de diversos especialistas en
materia ambiental y energética. Entre ellos se encuentran los científicos del CSIC Antonio Turiel y Fernando Valladares, así
como profesores universitarios que han ofrecido charlas informativas sobre este
tipo de infraestructuras.
En este
sentido, el profesor de Tecnologías del Medio Ambiente de la Universidad de
Castilla-La Mancha, Máximo Florín,
participó en una conferencia celebrada en Llíria donde expuso sus
investigaciones y alertó de los posibles riesgos asociados a la instalación de
una planta de estas características.
Movilizaciones
y concentraciones
La oposición
ciudadana también se ha materializado en varias movilizaciones. La asociación
recuerda que se han celebrado dos
manifestaciones en Llíria, el 8
de noviembre de 2025 y el 17
de enero de 2026, con una participación que cifran en más de 2.000 personas en cada convocatoria.
Asimismo, el 21 de febrero se organizó una concentración en la plaza de la Virgen de València, en la que
participaron ciudadanos y colectivos de otros municipios afectados por
proyectos similares, como el caso de Llutxent,
donde ya existe una instalación de este tipo.
La plataforma
está formada por vecinos de Llíria,
Casinos, Domeño y diversas urbanizaciones de municipios cercanos,
que aseguran estar trabajando para informar a la ciudadanía sobre el alcance
del proyecto.
Críticas al
proyecto y al volumen de residuos
Entre las principales
preocupaciones que trasladan se encuentra el tamaño
de la instalación prevista, que según indican trataría 192.700 toneladas de residuos al año para producir
biometano, una cifra muy superior a los 34.000
toneladas de residuos biometanizables que genera el municipio de Llíria.
También
advierten de que el proyecto implicaría un tránsito
estimado de 128 camiones diarios, además de la llegada de
residuos de tipo Sandach categoría 2,
es decir, restos de animales procedentes de la industria agroalimentaria no
aptos para el consumo humano.
El colectivo
señala igualmente posibles impactos relacionados con emisiones
de gases como sulfuro de hidrógeno, amoniaco o metano, así como
la generación de digestato, un
subproducto que podría utilizarse como fertilizante agrícola.
Defensa de
las energías renovables, pero con límites
Desde la
asociación aseguran que no se oponen
a las energías renovables ni a la economía circular, pero
consideran que el tamaño de este tipo de infraestructuras puede generar impactos ambientales y sanitarios significativos
en los territorios donde se instalan.
Por ello,
insisten en la necesidad de mayor
transparencia en la tramitación del proyecto, así como en el
acceso público a documentos técnicos como el Estudio
de Impacto Ambiental.
Con la
convocatoria de la cacerolada prevista para este viernes, el colectivo busca visibilizar el rechazo social al proyecto y reclamar una mayor
participación ciudadana en las decisiones sobre este tipo de infraestructuras.






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