Más de 2.000 personas se manifiestan en Llíria contra la macroplanta de biometano
La protesta reclama a la Generalitat que no avale el proyecto y pide al alcalde que no conceda la licencia de obras para una instalación que consideran un peligro ambiental.
Más de 2.000 personas se han manifestado este sábado en Llíria para mostrar su rechazo a la macroplanta de biometano proyectada en el municipio,
una infraestructura que, según los convocantes, supondría un grave riesgo para
la salud, el territorio y el medio rural. La movilización ha sido convocada por
la Asociación Camp de Túria y Serranía,
que ha señalado en un comunicado la creciente preocupación social que está
generando el proyecto.
A la protesta se han sumado numerosas asociaciones que desde el
inicio del proceso han respaldado la oposición vecinal, como Defiende tu pueblo y Ubiracional, además de entidades
afectadas por iniciativas similares en otros territorios, entre ellas la
plataforma en defensa del medio ambiente y rural San Antonio y Comarca y AEV Salvemos Farrajón.
Durante la movilización, los
manifestantes han exigido al alcalde de Llíria, Paco
Gorrea, que no conceda la licencia de obras necesaria para la instalación
de la planta. El rechazo se ha centrado tanto en la ubicación como en el propio
modelo de gestión del proyecto.
Rechazo
social y advertencias técnicas
En el manifiesto leído durante la
protesta por Carla Granero, miembro
de la Asociación Camp de Túria y Serranía, se ha subrayado que la movilización
no pretende un enfrentamiento con el Ayuntamiento, sino encontrar “una mano
amiga” que evite convertir la comarca “en una zona de sacrificio sin retorno”.
El texto ha reclamado también a la Generalitat que no respalde proyectos que, a
juicio de los convocantes, ponen en riesgo la salud pública y el entorno
natural.
El manifiesto ha agradecido el
asesoramiento de expertos en la materia como Fernando
Valladares, Antonio Turiel,
Artemi Cerdà y Máximo Florín, así como el apoyo
institucional mostrado por el alcalde de Casinos,
Miguel Navarré, y la colaboración
del alcalde de Domeño, Francisco Gómez Asensio.
Desde la organización convocante
se ha insistido en que, según los informes técnicos disponibles, la instalación
podría afectar de forma significativa a los acuíferos,
al aire y, en consecuencia, a la salud de la población. Además,
se ha denunciado que el proyecto contempla la entrada de purines y residuos
procedentes de fuera del territorio, lo que, a juicio de los expertos citados,
rompe con los principios de la ecología circular y la gestión sostenible de los
recursos. También se ha advertido del riesgo asociado al tratamiento de
residuos como cadáveres de animales o purines, que podría implicar la generación
de metales pesados.
Convocatoria
de nuevas movilizaciones
Los convocantes han anunciado que
esta protesta tendrá continuidad y que la próxima movilización se celebrará en València, en una convocatoria de carácter
autonómico. El objetivo será unir a asociaciones de distintas zonas afectadas
por proyectos similares para exigir a la Generalitat que tenga en cuenta el
rechazo social y actúe ante unas instalaciones que consideran peligrosas para
la salud, el territorio y el medio rural.








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