miércoles, 12 de febrero de 2020

Mesa, plato y mantel para la alubia canela en Ademuz


+ TURIA | La localidad valenciana organiza del 18 al 22 de marzo las I Jornadas Gastronómicas de la Alubia Canela | Menús especiales, degustaciones y rutas turísticas por el patrimonio natural e histórico local conforman la programación para disfrutar "más allá de la fiesta fallera en la capital"
Hablar del Rincón de Ademuz es disfrutar de su naturaleza, de su arquitectura, de su historia. Es conversar con sus gentes y pasear por sus pueblos y rincones. Pero también es degustar una de las gastronomías más completas de la Comunidad Valenciana, una cocina que enraíza en la propia historia de la comarca, territorio de interior, rural, de chimenea, fuego y olla.

El Rincón es gastronomía de cazo y cuchara y para demostrarlo el Ayuntamiento de Ademuz organiza del 18 al 22 de marzo las I Jornadas Gastronómicas de la Alubia Canela, otra de las exquisiteces de la cocina ademucera que bien merecen mesa y mantel.
Una pequeña gran alubia
La alubia canela es de tamaño mediano, color canela (de ahí su nombre), alargado y redondeado. Apreciada por su homogeneidad en tamaño, rapidez de cocción, lo inapreciable de la piel  y su delicado sabor. Hace un caldo cremoso y de delicado paladar.
Cuatro establecimientos de Ademuz (Bar Arrabal, Taberna del Rabal, Bar Pitoches y Hostal Restaurante Casa Domingo) se suman a la iniciativa para mostrar la delicia de esta particular alubia.
Alubias guisadas, croquetas de alubias, puchero o el también riquísimo “empedrado”, conforman el menú (con oferta de tapa en alguno de los establecimientos), entre otras maravillas culinarias, para quienes, escapando del “mundanal ruido fallero” quieran degustar los tesoros de esta comarca.
Experiencias para los 5 sentidos
Desde el Ayuntamiento, además, para “maridar” y dar rienda suelta a todos los sentidos ha preparado para estas fechas una programación especial del programa de visitas guiadas #AdemuzConLos5Sentidos.
Paseos por la noche ademucera, por las aldeas de Mas del Olmo y Sesga, una visita al río Bohílgues (enclave espectacular en estas fechas ya primaverales), al yacimiento íbero de la Celadilla o a los vestigios de la piedra en seco (Patrimonio de la Humanidad declarado por la Unesco), entre barracas y lavandas, conforman las propuestas para saborear, efectivamente, Ademuz con los 5 sentidos.
Una oportunidad, como decimos, para quienes deseen "escapar" del ruido fallero y disfrutar de los grandes tesoros que ofrece el interior de la provincia.


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