martes, 7 de junio de 2016

"En todas partes se cambiaron los montes en valles y los valles en altos montes"

+ TURIA | Hoy se cumplen 360 años del devastador terremoto que sufrió el Rincón de Ademuz a mediados del siglo XVII
El 7 de junio de 1656 (hace hoy 360 años) el Rincón de Ademuz, y la localidad de Ademuz en particular, fue víctima de un fuerte terremoto que derribó la primitiva iglesia parroquial de San Pedro Intramuros, la Casa de la Villa y cuarenta casas más; los lienzos de las murallas y los torreones del castillo que habían sido construidos "con suntuosidad en la pendiente del monte", según cuenta el obispo Gavaldá que visitó el Rincón después del seísmo, también fueron destruidos.
Así pues, relataré a Vuestra Beatitud un gran castigo, con dos caras, que ha sucedido recientemente en esta parroquia [de Ademuz] y que es digno de saberse y recordarse. Primera, aquel que por causa de la muchedumbre de mis pecados hizo que tanto el pueblo como la diócesis toda, extendida y asentada a orillas del río Turia algunas millas entre altos y escabrosos montes, el tres de los idus de junio del presente año fueran sacudidos y devastados por un terremoto especialmente intenso que pisoteó y atacó lo sagrado y lo profano de muchas poblaciones; de tal modo que en todas partes se cambiaron los montes en valles y los valles en altos montes. Por lo cual, no sólo media parte de esta villa [de Ademuz] ha sido aplanada totalmente sino que además la otra media amenaza ruina; incluso la antigua parroquia, el cementerio y la fortaleza regia, construida con suntuosidad en la amplia cima del monte, ese que ahora, cual muestra de funestísima destrucción, yace abatido a trozos caídos en un profundo valle; todos ellos fueron enteramente sepultados y ha quedado como si nunca hubiesen existido, llorando sobre sus ruinas en verdad convulsas y escarpadas; siendo de admirar también el horrendo espectáculo de los cadáveres de los fieles difuntos, yacentes con sus huesos amontonados e inaccesibles. Para reunirlos piadosa y religiosamente, sólo la audacia de la caridad –que ignorando peligros congrega lo disperso y entierra los muertos y construye con seguridad pudo subir y bajar las cargas para inhumarlos honestamente en el nuevo templo. FRAY FRANCISCO DE GALVADÁ - Documento de la Revista Ababol, Año 2009 - Raúl Eslava Blasco - DESCARGAR DOCUMENTO COMPLETO



¿TE GUSTA?

No hay comentarios:

Publicar un comentario