Así en el cielo como en la tierra… de Ademuz
+ TURIA | Vecinos de la localidad
celebraron la festividad de la Cruz de Mayo con la tradicional Bendición de los
Términos
La ermita de Santa Bárbara corona la población
de Ademuz, al abrigo del perímetro del castillo. Las ruinas del templo se
asoman al cantil de La Solana, en abrazo al tiempo y a su propia desgracia, que
aún recuerda cuando sus muros eran cofre de hondas devociones y atención de las
miradas.
El tiempo va transcurriendo y la antaño vigorosa
ermita es ahora pasto del mismo verdugo, el tiempo, que hasta ha ido
mancillando, por decreto de olvido, hasta los cultos que la vieja iglesia
irradiaba. Aún así, ni el paso del tiempo ni las guerras ni los tiempos
'nuevos', que han ido ajando tradiciones o pasándolas de mano en mano cada vez
más tenues, ha podido borrar uno de los viejos ritos del que, orgullosa,
presume la ermita de Santa Bárbara en Ademuz.
Ayer domingo, día de la Santa Cruz de Mayo,
vecinos de Ademuz y algún pueblo cercano volvió a encaramarse al cerro donde
descasan las ruinas de Santa Bárbara para perpetuar la fiesta grande este día y
asistir a la tradicional 'Bendición de los Términos', una ancestral liturgia
para propiciar las buenas cosechas y alejar los desastres de los campos de
Ademuz y su Rincón. Eso sí, sin faltar a la otra liturgia, la del diente y el
buen yantar, con un aperitivo para tener a bien a los cuerpos mundanos.
La esperiega, manzana solariega que da empaque a
la agricultura local (entre otros productos), seguro que agradece las buenas
intenciones.
La
'relevancia' de la ruina
Las ruinas de la ermita de Santa Bárbara se
ubican en el extremo occidental del recinto del castillo de Ademuz, al borde
mismo del barranco. Su planta es alargada, orientada en posición este
(cabecera) oeste (pies), con la fachada principal mirando a poniente. Sus muros
son de piedra tallada en todo su perímetro, con un saledizo en la cabecera,
lado del evangelio (izquierda) y un machón de fábrica posterior en la fachada
meridional. En el saledizo de cabecera, fachada de levante, puede verse todavía
un hueco conarco de medio punto que aprovechaba como espadaña para la campana,
y una tragaluz alargado, tipo arpillera en el muro lateral. El cuerpo saliente
albergaba la sacristía, a la que se accedía desde el interior del santuario.
Poseía también una abertura en el de poniente que le comunicaba con otro
recinto anexo a la ermita por delante, que servía de vivienda a los ermitaños o
santeros cuidadores del lugar. La puerta principal se halla en la fachada de
poniente, posee arco recto y dos aberturas, una a cada lado. Sus paredes interiores
aún conservan restos del revoco de yeso. En el muro del evangelio hay un hueco
a modo de hornacina, junto a la abertura que comunicaba la nave de la ermita
con el cuerpo saledizo, presumiblemente la sacristía.
Las ruinas de la ermita fueron
declaradas Bien de Relevancia Local por la Consejería de Cultura de la
Generalidad Valenciana.
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