La República Independiente del Rincón de Ademuz
(c) Por Álvar Yáñez | Al final ocurrió. Nadie se lo tomaba en serio, pero el PIRA ganó las elecciones ( LEER ARTÍCULO ANTERIOR ), convocó un referéndum y, gracias al apoyo entusiasta de Carles Puigdemont —que vio en el Rincón de Ademuz la oportunidad perfecta para legitimar lo suyo sin tener que volver a pisar Cataluña—, el mundo entero reconoció la independencia de la recién nacida República Independiente del Rincón de Ademuz. Bueno, el mundo entero no. La reconocieron Andorra, dos cuentas de Twitter, un señor de Casas Bajas que todavía no se ha enterado y Puigdemont, que envió un vídeo grabado desde Waterloo en el que decía: “El poble del Racó ha decidit pirar-se”. Y vaya si se ha pirado. Hoy el Rincón ya no es aquella comarca olvidada, perdida entre tres provincias y cuatro administraciones que se echaban la culpa unas a otras. Hoy es otra cosa. Hoy es una mezcla entre Andorra, Suiza y un polígono industrial de carretera nacional. Nada más cruzar la frontera por ...








