¿Por qué 60 litros pueden ser aviso rojo en Madrid pero no en Valencia?
En Valencia se deben prever más de 90 litros por metro cuadrado en una hora para alcanzar el nivel rojo por precipitaciones, mientras que en territorios como Madrid o Valladolid bastan 60. AEMET explica que los umbrales no son iguales en toda España porque tienen en cuenta la climatología de cada zona, la frecuencia de los fenómenos extremos y sus posibles impactos sobre la población y las infraestructuras.
Un episodio capaz de
dejar 70 litros por metro cuadrado en apenas una hora puede alcanzar un nivel
de aviso meteorológico diferente dependiendo del lugar de España en el que se
produzca. AEMET ha explicado por qué los umbrales utilizados para activar sus
alertas por lluvias son más elevados en Valencia y otras zonas mediterráneas
que en buena parte del interior peninsular.
El ejemplo más
significativo se encuentra en el máximo nivel de peligro. Para emitir un aviso
rojo por precipitaciones de una hora en Valencia o Barcelona se contempla un
umbral de 90 litros por metro cuadrado. En Madrid o Valladolid, en cambio, el
nivel rojo se alcanza con una previsión de 60 litros por metro cuadrado en el
mismo periodo de tiempo.
La diferencia no
significa que una lluvia torrencial sea inocua en el litoral mediterráneo ni
que exista un criterio más permisivo con estos territorios. Los umbrales del
sistema Meteoalerta se establecen teniendo en cuenta tanto criterios
climatológicos como los posibles impactos asociados al fenómeno meteorológico.
AEMET divide los
avisos en tres niveles —amarillo, naranja y rojo— en función del peligro. Para
determinar cuándo debe activarse cada uno se analiza, entre otros factores,
hasta qué punto el fenómeno previsto resulta poco o muy poco frecuente en la
zona concreta en la que va a producirse.
El
Mediterráneo está más acostumbrado a precipitaciones torrenciales
La explicación está
directamente relacionada con la climatología. Las precipitaciones de intensidad
extraordinaria tienen una frecuencia mayor en determinados sectores
mediterráneos que en buena parte del interior de España. Por este motivo, una
determinada cantidad de lluvia puede representar una anomalía climatológica
mucho mayor en Madrid o Valladolid que en Valencia.
AEMET utiliza un
ejemplo muy gráfico para explicar este principio: una temperatura de 40 grados
puede generar consecuencias mucho más adversas en Londres que en Sevilla.
Aunque el valor del termómetro sea idéntico, la frecuencia con la que se
produce ese fenómeno, la adaptación del territorio y sus potenciales impactos
son diferentes.
El mismo principio se
aplica a las lluvias. Los umbrales de aviso no pretenden establecer simplemente
qué cantidad de agua es «mucha» en términos absolutos, sino relacionar la
intensidad prevista con las características climatológicas y los posibles
efectos en cada territorio.
Por ello, Valencia
cuenta con unos umbrales especialmente elevados para las precipitaciones de
intensidad horaria. Para llegar al nivel rojo se deben prever cantidades
capaces de superar los 90 litros por metro cuadrado en una hora, una intensidad
que supone descargar 90 milímetros de precipitación en solo 60 minutos.
Esto tampoco significa
que por debajo de esa cantidad no pueda existir peligro. Los niveles amarillo y
naranja permiten advertir previamente de episodios adversos, y los efectos
reales de una tormenta dependen además de numerosos factores, como la cantidad
total acumulada, la duración de las precipitaciones, el estado previo del
terreno o la vulnerabilidad concreta del lugar afectado.
AEMET subraya así que
sus avisos deben interpretarse dentro de la realidad climatológica de cada
zona. El color asignado no depende únicamente de una cifra idéntica para toda
España: el sistema Meteoalerta utiliza diferentes umbrales territoriales para
intentar reflejar tanto la excepcionalidad de un fenómeno como el peligro que
puede representar para la población y las infraestructuras.




Comentarios
Publicar un comentario