La CHJ retira toneladas peces muertos a lo largo de diez kilómetros del río Magro tras un posible vertido

La principal hipótesis relaciona la mortandad registrada entre Montroy y Llombai-Alfarp con el arrastre hasta el río de sustancias procedentes del entorno de una nave industrial incendiada en Montserrat, aunque los análisis deberán determinar el origen y alcance de la contaminación.

La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) ha iniciado este lunes los trabajos para retirar los peces muertos aparecidos durante los últimos días en el río Magro, en un tramo de aproximadamente diez kilómetros comprendido entre los términos municipales de Montroy y Llombai-Alfarp. El organismo de cuenca investiga paralelamente las causas de una mortandad cuya principal hipótesis apunta a un posible vertido relacionado con un reciente incendio industrial.

Las labores de limpieza están siendo ejecutadas por Tragsa mediante varios equipos que trabajan simultáneamente desde el agua y las orillas. Una embarcación recorre el cauce para localizar y recoger los ejemplares, mientras tres equipos de dos personas realizan la retirada manual desde tierra en aquellos puntos donde se acumulan los peces.

La extensión del tramo afectado y las dificultades para acceder al cauce en determinadas zonas complican los trabajos. La previsión inicial es mantener el operativo durante varios días, posiblemente hasta finales de esta semana, dependiendo de la cantidad de ejemplares que continúen apareciendo y de la evolución de las tareas.

Los peces recogidos son tratados como residuos y almacenados en las condiciones correspondientes antes de ser trasladados hasta una instalación especializada de Almassora, donde se procederá a su gestión definitiva.

Un incendio industrial, principal hipótesis sobre el origen de la mortandad

La investigación se centra ahora en determinar qué llegó exactamente al río y cómo pudo provocar la muerte de los peces. La principal hipótesis apunta al entorno del polígono industrial de Montserrat, donde días atrás se produjo un incendio en una nave.

Durante las labores de extinción, el agua utilizada por los servicios de emergencia podría haber arrastrado productos o sustancias presentes en las instalaciones afectadas. Esa mezcla habría terminado alcanzando el río Magro mediante escorrentías. Uno de los primeros indicios que alertaron de que algo estaba ocurriendo fue precisamente la aparición de espuma en el cauce.

La Comisaría de Aguas tuvo conocimiento de esta circunstancia el pasado viernes después de recibir un aviso del servicio de Policía de Aguas de la zona. Técnicos del Área de Calidad de las Aguas de la CHJ se desplazaron posteriormente hasta el río para realizar diferentes muestreos tanto aguas arriba como aguas abajo del tramo afectado.

Cuando los especialistas llegaron al lugar, el posible vertido ya había cesado, por lo que no pudieron recoger una muestra directamente en su punto de origen. Los análisis realizados en el río serán, por tanto, fundamentales para intentar identificar las sustancias presentes, establecer su procedencia y conocer el alcance real de la afección sobre el ecosistema del Magro.

La CHJ mantiene abierta la investigación mientras continúan las labores de retirada. Una vez disponibles los resultados de laboratorio y recopilada toda la información, el organismo determinará las medidas que corresponda adoptar. Entre ellas podría encontrarse la apertura de un expediente sancionador si la investigación concluye que se produjo algún incumplimiento de la normativa.

Por el momento, la relación entre el incendio de Montserrat y la mortandad de peces se mantiene como principal hipótesis y no como una causa definitivamente acreditada, a la espera de que los análisis permitan esclarecer qué ocurrió y determinar la magnitud de los daños ocasionados en este tramo del río Magro.

 

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