Descubren en Teruel el primer Diplodocus identificado fuera de Norteamérica
Los restos encontrados en el yacimiento de La Tejería, en El Castellar, pertenecen a un gigante de unos 25 metros que vivió hace alrededor de 150 millones de años y aportan nuevas pruebas de que los dinosaurios pudieron desplazarse entre Europa y Norteamérica durante el Jurásico.
Teruel acaba de sumar un hallazgo excepcional a su patrimonio
paleontológico. Investigadores de la Fundación Conjunto Paleontológico de
Teruel-Dinópolis han identificado en el municipio de El Castellar
restos pertenecientes al género Diplodocus, convirtiéndose en la primera
evidencia de este famoso dinosaurio reconocida fuera de Norteamérica.
El descubrimiento procede del yacimiento de La Tejería y ha sido
dado a conocer este lunes 15 de septiembre tras la publicación de los resultados
de la investigación en la revista científica Journal of Vertebrate
Paleontology. Hasta ahora, los fósiles atribuidos con seguridad al género Diplodocus
procedían de Norteamérica, especialmente de la conocida Formación Morrison del
oeste de Estados Unidos.
El ejemplar turolense vivió hace aproximadamente 150 millones de años, a
finales del Jurásico, y habría alcanzado unos 25 metros de longitud,
unas dimensiones comparables a las de los grandes diplodocus norteamericanos.
Los científicos han estudiado 14 vértebras correspondientes a las zonas
media y posterior de la cola, además de varios chevrones o arcos hemales,
unos huesos situados en la parte inferior de las vértebras. Su conservación ha
permitido analizar con detalle unas características anatómicas que han
resultado determinantes para clasificar al animal como Diplodocus sp.,
es decir, dentro del género Diplodocus, aunque sin poder asignarlo por
ahora a una especie concreta.
Entre los rasgos identificados aparecen grandes cavidades neumáticas en las
vértebras, centros vertebrales alargados, profundos surcos longitudinales y
chevrones bifurcados. Tanto las comparaciones anatómicas como los análisis de
parentesco evolutivo realizados por los investigadores sitúan consistentemente
al ejemplar dentro del género Diplodocus.
Un hallazgo que conecta el Teruel jurásico con
Norteamérica
La importancia del descubrimiento va mucho más allá de incorporar un nuevo
dinosaurio a la ya extensa lista de especies encontradas en Teruel. La
presencia de Diplodocus a ambos lados del Atlántico aporta nuevas
evidencias sobre los intercambios de fauna entre Europa y Norteamérica
durante el Jurásico Superior, cuando el océano Atlántico se encontraba
todavía en sus primeras etapas de formación.
El investigador de la Fundación Dinópolis y primer autor del estudio, Sergio
Sánchez-Fenollosa, señala que se trata de uno de los diplodócidos más
completos descubiertos hasta ahora en Europa y considera el hallazgo una de las
pruebas paleontológicas más sólidas de episodios de dispersión entre ambos
continentes a través del protoocéano Atlántico.
La interpretación encaja con otros descubrimientos realizados en la
península ibérica. El catedrático de Paleontología de la UNED Francisco Ortega,
ajeno al equipo investigador, recuerda que las faunas del Jurásico Superior
ibérico presentan importantes semejanzas con las de la Formación Morrison
estadounidense y que en Portugal ya se han documentado dinosaurios tan
característicos de aquella fauna como Stegosaurus o Allosaurus.
El nuevo hallazgo de Teruel añade una pieza especialmente significativa a esa
conexión.
El director-gerente de la Fundación Dinópolis y coautor del trabajo, Alberto
Cobos, estima que el animal de El Castellar alcanzó aproximadamente 25
metros de largo. Este tamaño lo sitúa entre los grandes saurópodos
conocidos del Jurásico español, aunque con características muy diferentes a
otros gigantes encontrados en Teruel, como Turiasaurus y Losillasaurus.
El descubrimiento tiene además una historia particular. Los fósiles de La
Tejería eran conocidos desde hace años y ya habían sido considerados
pertenecientes a un diplodócido muy similar a los Diplodocus estadounidenses.
Lo que aporta ahora la nueva investigación es un análisis anatómico y evolutivo
mucho más preciso que permite atribuirlos directamente al género Diplodocus.
Los huesos originales del ejemplar pueden verse actualmente en el Museo
Aragonés de Paleontología de Dinópolis, en Teruel. El hallazgo convierte
así a El Castellar en el lugar que ha proporcionado la primera evidencia
conocida de uno de los dinosaurios más famosos del mundo fuera de Norteamérica
y refuerza a Teruel como uno de los territorios fundamentales para reconstruir
cómo era Europa durante el final del Jurásico.






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