Chelva convierte la tierra en música en un taller que une ciencia, arte y salud del suelo

El proyecto Soil4Senses ha desarrollado en Chelva un singular taller en el que los participantes recogieron arcillas silvestres, analizaron las diferencias entre suelos sanos y degradados y utilizaron el barro para crear instrumentos musicales y escuchar el suelo.

La tierra se convirtió durante dos jornadas en laboratorio, materia artística e incluso instrumento musical en Chelva. Los pasados 5 y 6 de septiembre se celebró el taller de creación de instrumentos de barro y salud del suelo del proyecto Soil4Senses, desarrollado en el marco de la iniciativa europea SoilTribes.

La actividad planteó una aproximación diferente al conocimiento del suelo, combinando divulgación científica, experimentación, trabajo de campo, creatividad y percepción sensorial. Los participantes pudieron conocer de primera mano las características de diferentes terrenos y comprobar cómo su estado influye en procesos fundamentales para el medio ambiente.

Una de las primeras propuestas consistió en una salida de campo para recoger arcillas silvestres. La actividad permitió establecer una conexión directa con el territorio y comparar sobre el terreno la respuesta de suelos sanos frente a suelos degradados.

El componente científico continuó mediante diferentes experimentos prácticos. Los participantes analizaron cuestiones relacionadas con la infiltración del agua, la escorrentía, la erosión, la presencia de materia orgánica y la estabilidad de los agregados del suelo, elementos que permiten comprender su estructura, comportamiento y estado de conservación.

Instrumentos creados con la propia tierra

El taller trasladó posteriormente todo ese conocimiento al terreno artístico. Las arcillas recogidas fueron preparadas y trabajadas para experimentar con la denominada escucha del suelo y proceder al moldeado de diferentes instrumentos de barro.

De esta manera, el proyecto buscó que los participantes no se limitaran a estudiar la tierra desde una perspectiva teórica, sino que pudieran tocarla, escucharla y transformarla, relacionando los sentidos con el conocimiento científico y la creatividad.

El cierre de las jornadas llegó con una exhibición pública en la que la música y la danza volvieron a encontrarse con la tierra. La artista Gemma Luz Bosch ofreció un concierto utilizando instrumentos realizados con barro, mostrando las posibilidades sonoras de un material estrechamente vinculado al propio territorio.

La exhibición incluyó además un adelanto de una pieza de danza de la compañía Fil d'Arena, completando una experiencia en la que ciencia, música, movimiento y naturaleza compartieron un mismo espacio.

Desde RuralTEC Lab han agradecido la implicación de todas las personas que participaron durante los dos días, destacando una experiencia concebida para poner «cuerpo, oído y manos a la salud del suelo».

El taller forma parte de Soil4Senses, dentro de la iniciativa europea SoilTribes, y ha contado con la participación y colaboración de distintas entidades vinculadas a la investigación, la cultura y el territorio, entre ellas RuralTEC, el CSIC, la Associació Albar y Fil d'Arena.

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