Vuelven al ataque los ‘defecadores’ de piscinas
Los actos vandálicos vuelven a las piscinas municipales con el inicio del verano y reabren un problema que cada año cuesta miles de euros
La identificación de cuatro menores por provocar daños en la
piscina de Picassent devuelve a la actualidad una práctica que se repite cada
verano y que obliga a numerosos ayuntamientos a asumir elevados gastos mientras
los vecinos se quedan sin poder disfrutar de unas instalaciones públicas recién
abiertas.
La apertura
de las primeras piscinas municipales
de la temporada estival ha vuelto a traer consigo un problema que numerosos
ayuntamientos conocen bien. Los actos vandálicos y comportamientos incívicos en
estos recintos públicos reaparecen cada verano, generando importantes costes
económicos para las administraciones locales y privando a los vecinos del uso
de unas instalaciones especialmente demandadas durante los meses de calor.
El último
caso, tal como informa elDiario.es, se ha producido en Picassent,
donde la Policía Local ha identificado y denunciado a cuatro menores por
acceder presuntamente durante la noche al recinto de la piscina municipal y
causar diversos daños que obligaron a cerrar parte de las instalaciones durante
varios días.
Según ha
informado el Ayuntamiento, los jóvenes habrían arrojado mobiliario al vaso
principal y utilizado la piscina infantil para hacer sus necesidades, una
situación que obligó a activar un exhaustivo protocolo sanitario antes de
permitir nuevamente el acceso de los usuarios.
La actuación
fue detectada gracias al sistema de vigilancia del recinto, equipado con
cámaras, sensores y alarmas que alertaron a la Policía Local de la presencia de
personas en el interior fuera del horario autorizado. Los agentes localizaron
posteriormente a los presuntos responsables y procedieron a su identificación,
informando también a sus familias al tratarse de menores de edad.
Un problema que se repite cada verano
Más allá de
lo ocurrido en Picassent, los ayuntamientos recuerdan que este tipo de comportamientos
se convierten cada año en una auténtica lacra para las instalaciones públicas
de verano. En numerosas ocasiones, gamberradas aparentemente menores terminan
obligando a vaciar piscinas, realizar tratamientos de desinfección, reparar
desperfectos o reforzar la vigilancia, con un importante desembolso económico
para las arcas municipales.
Además del
coste económico, el principal perjuicio recae sobre los propios vecinos, que
ven cómo las piscinas permanecen cerradas durante varios días precisamente en
las jornadas de mayor afluencia y en plena temporada estival.
En el caso de
Picassent, el Ayuntamiento ya ha reclamado a los responsables el coste de las
labores necesarias para recuperar la normalidad en la piscina infantil. Los
trabajos incluyeron el vaciado completo del vaso, limpieza y desinfección
integral, nuevas analíticas sanitarias y el posterior llenado de la
instalación.
El coste
inicial de estas actuaciones supera los 4.000 euros,
aunque la cuantía final podría ser mucho mayor. El consistorio ha iniciado el
correspondiente procedimiento sancionador y recuerda que la normativa vigente
permite imponer multas de hasta cuatro veces el valor de los daños ocasionados,
por lo que la sanción total podría acercarse a los 20.000
euros.
Llamamiento a la responsabilidad
Desde el
Ayuntamiento han lamentado unos hechos que afectan directamente al conjunto de
la ciudadanía y han recordado que las instalaciones deportivas municipales
cuentan con sistemas de vigilancia reforzados durante los meses de verano.
Los
responsables municipales insisten en que estos comportamientos generan un doble
perjuicio: por un lado obligan a destinar recursos públicos a reparar daños
evitables y, por otro, privan temporalmente a cientos de usuarios del disfrute
de unas instalaciones financiadas con fondos públicos y destinadas al ocio y
bienestar de toda la población.
Con el inicio de la temporada de baño en numerosos municipios
valencianos y castellano-manchegos, las administraciones locales vuelven a
apelar a la responsabilidad ciudadana para evitar que se repitan unos episodios
que, año tras año, suponen un importante quebranto económico y un serio
inconveniente para los vecinos que utilizan las piscinas municipales durante el
verano.






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