Graban por primera vez un tiburón blanco en el Mediterráneo
Un equipo de buzos que participaba en una misión de limpieza marina en el estrecho de Sicilia ha conseguido registrar las primeras imágenes submarinas conocidas de un tiburón blanco adulto nadando libremente en el mar Mediterráneo, un hallazgo de gran valor científico para el estudio de una especie en peligro crítico en esta región.
Un encuentro
tan inesperado como extraordinario ha permitido obtener una de las grabaciones
más relevantes de los últimos años para la investigación marina en el
Mediterráneo. Un grupo de buzos que trabajaba en la retirada de redes de pesca
abandonadas en el estrecho de Sicilia logró filmar por primera vez bajo el agua
a un tiburón blanco adulto en libertad, una especie
extremadamente escasa y difícil de observar en esta parte del mundo.
El
avistamiento se produjo durante una expedición organizada por la Fundación Healthy Seas, en colaboración con las
organizaciones Ghost Diving y SDSS, cuyo objetivo era retirar redes fantasma
atrapadas en un pecio hundido entre Sicilia y Túnez. Estas redes abandonadas
continúan representando una amenaza para tortugas marinas, peces y otros
organismos que quedan atrapados accidentalmente.
Las imágenes
fueron captadas por Derk Remmers,
voluntario de Ghost Diving, mientras el equipo desarrollaba las labores de
limpieza submarina. En ellas puede observarse al gran depredador desplazándose
en aguas abiertas cerca de la zona de trabajo de los buceadores.
Una especie cada vez más rara en el Mediterráneo
Aunque
ocasionalmente se producen avistamientos de tiburones blancos desde
embarcaciones, los expertos destacan que hasta ahora no existían registros
documentados de un encuentro submarino filmado por buzos con un ejemplar adulto
en su entorno natural dentro del Mediterráneo.
El tiburón
blanco está catalogado como especie en
peligro crítico de extinción en el Mediterráneo, donde sus
poblaciones han sufrido un fuerte declive durante las últimas décadas debido a
la sobrepesca, las capturas accidentales y la degradación de los ecosistemas
marinos.
Los
investigadores consideran que esta observación aporta una información muy
valiosa para comprender mejor la distribución actual de la especie y sus
posibles áreas de presencia en el Mediterráneo central. No obstante, advierten
de que será necesario recopilar más datos antes de extraer conclusiones sobre
su comportamiento o abundancia.
Investigación sobre biodiversidad marina
Además de las
labores de retirada de redes, la expedición desarrolló diversas tareas
científicas relacionadas con el seguimiento de la biodiversidad marina. Entre
ellas se realizaron muestreos de ADN ambiental
(eDNA), una técnica que permite detectar la presencia de
especies mediante rastros genéticos presentes en el agua.
Los
resultados de estos análisis serán estudiados durante los próximos meses y
podrían aportar nueva información sobre las especies que habitan en torno al
pecio y sobre la situación de grandes depredadores marinos en una de las zonas
más importantes del Mediterráneo.
El hallazgo supone una noticia esperanzadora para la conservación
de una especie emblemática cuya presencia en el Mediterráneo es cada vez más
rara y difícil de documentar.






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