El Monasterio Franciscano de Chelva abre al público el taller de escultura dirigido por David Bestué
La Fundación María Antonia Clavel actúa como anfitriona de una iniciativa artística que convierte el monasterio en espacio de creación, investigación y diálogo contemporáneo con el patrimonio.
El Monasterio Franciscano de Chelva acogerá este viernes, 8 de mayo a las 19:00 horas, una jornada de
apertura pública de los procesos de trabajo desarrollados dentro del taller
expandido “De voler fer un lloc”, una propuesta artística
dirigida por el escultor y creador David Bestué.
La actividad, que ha contado con la colaboración y acogida de la Fundación María Antonia Clavel de Chelva como
entidad anfitriona, ha convertido el histórico espacio monástico en un lugar de
encuentro, reflexión y producción artística contemporánea en torno a la
escultura y el territorio.
Un
laboratorio artístico en pleno monasterio
El taller se ha desarrollado en formato de jornadas intensivas de
producción artística repartidas en dos estancias de cuatro días cada una dentro
del monasterio franciscano.
Durante este tiempo, los
participantes han trabajado tanto de manera colectiva como individual,
explorando distintas metodologías y líneas de investigación relacionadas con la
escultura, el patrimonio y la relación entre el espacio y su memoria histórica.
La experiencia ha permitido
generar un diálogo constante entre las prácticas artísticas contemporáneas y el
entorno patrimonial que las acogía, utilizando el monasterio no solo como
escenario, sino también como elemento activo del proceso creativo.
Una
apertura pública centrada en el proceso creativo
Como cierre de la segunda
residencia artística, el proyecto plantea ahora una jornada abierta al público
en la que se mostrarán ejercicios, investigaciones y especulaciones surgidas
durante el desarrollo del taller.
Las propuestas que podrán verse no
se presentan como obras acabadas, sino como estados provisionales de un proceso
creativo todavía abierto, en el que las piezas toman forma desde la
experimentación colectiva y desde una lógica alejada de la autoría individual
cerrada.
Según la organización, las
intervenciones adoptan posiciones tanto formales como críticas respecto al
contexto patrimonial, activando nuevas relaciones entre el lugar y las
distintas capas históricas que conforman el monasterio.
El
museo como espacio de producción y comunidad
La iniciativa parte de una
concepción del espacio cultural como lugar de producción, pensamiento y
activación comunitaria, alejándose del modelo expositivo tradicional centrado
únicamente en la obra terminada.
De esta manera, el monasterio se
transforma temporalmente en un espacio vivo de creación contemporánea donde el
proceso adquiere tanto valor como el resultado final.
Participantes
y coordinación
En el taller han participado los
artistas Virginia Arcas, Sandra Balaguer, Alfredo Burguera, Helena Delmar,
Tana Garrido, Javier Galán Hurtado, Diana Quintana, Beñat Manterola, Sara
Marhuenda, Cora Novoa, Àngels Núñez, Ximo Ortega, Claudia Pastomás, Merche
Pereira, Lydia Plaza, Miquel Ponce, Miguel Rubio, Martxell Simó, Carles
Tarrassó y María Vidagañ.
La
coordinación y acompañamiento del proyecto ha estado a cargo de Álvaro Porras, dentro de una propuesta que busca
consolidar nuevas formas de creación artística vinculadas al territorio, el
patrimonio y el trabajo colectivo.

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