La Diputación de Valencia reabre la CV-395 entre Chera y Sot de Chera tras reconstruirla por completo tras la DANA
La actuación, con una inversión de más de 5,2 millones de euros, ha permitido recuperar una conexión clave entre ambos municipios de la Serranía y su enlace con la comarca de Utiel-Requena y la autovía A-3
La Diputación
de Valencia ha abierto al tráfico la carretera
CV-395 entre Chera y Sot de Chera, una vía que quedó
prácticamente destruida tras la DANA
registrada el 29 de octubre de 2024 y que ha requerido una
reconstrucción casi integral para adaptarse a la nueva orografía del terreno.
La
vicepresidenta segunda y diputada de Carreteras, Reme
Mazzolari, ha visitado este jueves el tramo junto a los
alcaldes de Sot de Chera, Tomás Cervera, y Chera, Alejandro Portero, para comprobar sobre el
terreno el resultado de las obras. La intervención ha supuesto una inversión de
5.233.726 euros y ha permitido restablecer la
conexión viaria entre ambos municipios.
Mazzolari ha
señalado que la reconstrucción de la CV-395 ha sido “probablemente la actuación
técnica más compleja acometida en la red provincial como consecuencia de la
dana”. Según ha explicado, los enormes desniveles del terreno, que en algunos
puntos alcanzaban hasta 25 metros, y
la profunda transformación del paisaje provocada por el paso del agua obligaron
a adoptar soluciones mucho más complejas que una simple reparación de la
carretera.
La
responsable provincial ha subrayado además el esfuerzo inversor realizado por
la institución para recuperar esta vía, que considera fundamental para los
vecinos de Chera y Sot de Chera, ya que también sirve como enlace de estos
municipios de la comarca de la Serranía
con Utiel-Requena y con la autovía
A-3.
Por su parte,
el alcalde de Sot de Chera, Tomás Cervera,
ha agradecido la actuación de la Diputación y ha destacado el seguimiento
realizado durante todo el proceso de reconstrucción. El primer edil ha puesto
en valor la implicación directa de la diputada de Carreteras y del equipo
técnico de la institución, lo que, según ha señalado, aportó tranquilidad en un
momento especialmente difícil para el municipio.
Cervera ha
calificado como “casi un milagro” el plazo en el que se ha logrado recuperar la
carretera. Según ha explicado, si la Diputación no hubiera intervenido desde el
primer momento en el proyecto, la reapertura podría haberse retrasado durante
muchos años, con las graves consecuencias que ello habría supuesto para la
movilidad y la conexión de estos municipios con las principales vías de
comunicación.
Una reconstrucción integral adaptada a futuros temporales
El episodio
de lluvias torrenciales que afectó a la zona provocó el desbordamiento del río Reatillo, también conocido como río Sot, generando caudales extraordinarios que
arrastraron grandes cantidades de materiales desde las montañas de la cuenca.
Este fenómeno provocó daños muy severos en la carretera, llegando a desaparecer
por completo la plataforma en algunos tramos a causa de los arrastres, la erosión
y los aterramientos.
La
intervención de la Diputación ha permitido reconstruir el tramo afectado de la
CV-395, restableciendo la plataforma de la vía y ejecutando numerosas
actuaciones para garantizar la estabilidad del terreno y la seguridad de la
circulación.
Entre los
trabajos realizados destacan la construcción de muros
de escollera de hasta diez metros de altura, la estabilización
de taludes mediante redes de
cables, bulones y mallas de protección, así como la ejecución
de nuevas estructuras de drenaje y la reposición del firme y de los sistemas de
contención de la carretera.
Además, se
han llevado a cabo actuaciones destinadas a proteger la infraestructura frente
a futuros episodios de lluvias intensas, mediante sistemas de drenaje
longitudinal y transversal, el acondicionamiento del cauce y el refuerzo de
taludes con escolleras y elementos de contención.
La obra ha
requerido un importante movimiento de materiales, con la colocación de casi 19.000 metros cúbicos de escollera, la
ejecución de más de 4.000 metros cúbicos de
hormigón, la instalación de nuevos drenajes y la extensión de cerca de 1.900 toneladas de mezclas bituminosas
para la reconstrucción del firme.
Uno de los aspectos clave de la actuación ha sido la reutilización de materiales procedentes del propio barranco,
una decisión adoptada en coordinación con la Confederación
Hidrográfica del Júcar que ha permitido reducir los tiempos de
obra y disminuir el coste económico de la intervención al evitar el suministro
de materiales desde proveedores externos.








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