La gripe K adelanta la epidemia en España y dispara los contagios antes de Navidad

España ha entrado en fase epidémica de gripe varias semanas antes de lo habitual debido a la rápida expansión de la nueva variante de la gripe A (H3N2), conocida como gripe K, un virus más transmisible que está provocando un fuerte aumento de casos y una mayor presión asistencial.

Las autoridades sanitarias han alertado de que la gripe K avanza con rapidez por todo el país y podría provocar una ola de infecciones antes de Navidad, adelantando de forma significativa el calendario habitual de la gripe estacional. Se trata de una variante con una elevada capacidad de transmisión y con mayor facilidad para sortear la inmunidad previa, tanto la generada por infecciones anteriores como por las campañas de vacunación.

Pese a este comportamiento, los expertos insisten en que no provoca cuadros clínicos más graves que los de la gripe estacional. La microbióloga del Hospital de A Coruña y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) ha señalado que, por el momento, no existen datos que indiquen una mayor gravedad, una sintomatología distinta o un aumento de complicaciones asociadas a esta cepa. La principal particularidad de la variante K reside en sus mutaciones en la proteína hemaglutinina, el componente del virus sobre el que se diseñan las vacunas, lo que explica su mayor capacidad de propagación.

El impacto de esta variante ya se refleja en los datos asistenciales. En solo una semana, los casos de gripe detectados en Atención Primaria han aumentado un 42 %, mientras que la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) constata un incremento del 30 % en la afluencia a los servicios de urgencias por infecciones respiratorias agudas. La incidencia media supera ya los 600 casos por cada 100.000 habitantes, con áreas sanitarias que han rebasado los 1.600 casos, una cifra muy elevada para estas fechas.

Entre los síntomas más característicos de la gripe K se encuentran la fiebre alta de aparición repentina, dolores musculares, cansancio intenso, tos seca, dolor de garganta y de cabeza, alteraciones del sueño, pérdida de apetito, molestias gastrointestinales y una sensación general de malestar. En la población infantil, el cuadro es similar, aunque se añade con frecuencia el dolor de oído y un mayor decaimiento.

Los expertos subrayan que las medidas de prevención siguen siendo las mismas: higiene de manos, ventilación adecuada de los espacios cerrados, uso de mascarilla cuando se presentan síntomas y, especialmente, la vacunación antigripal. Según datos de la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido, la vacuna reduce de forma notable el riesgo de complicaciones graves, con descensos de hasta el 75 % en ingresos hospitalarios en niños y del 30 al 40 % en adultos.

El vicepresidente de la SEMES, Javier Millán, ha explicado que la llegada adelantada de la epidemia se debe a la circulación de la variante K, que “acelera la velocidad de transmisión” y eleva la presión asistencial, aunque sin implicar necesariamente una mayor gravedad clínica. Este incremento de infecciones respiratorias está afectando especialmente a los grupos más vulnerables, como las personas mayores, los pacientes inmunodeprimidos y quienes padecen enfermedades crónicas, cardiopatías o patologías respiratorias, en los que se están registrando más descompensaciones.

El sistema sanitario se prepara así para unas semanas de alta demanda asistencial en pleno periodo previo a las fiestas navideñas, con el foco puesto en la prevención y la protección de los colectivos de mayor riesgo.

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