Valencia amanece bajo una nube de hormigas voladoras tras las lluvias

Vecinos de la capital y varios municipios han detectado numerosas hormigas voladoras en calles y vehículos después de los aguaceros; entomólogos atribuyen el episodio a los vuelos nupciales que se activan cuando el suelo queda húmedo.

Las lluvias torrenciales que han vuelto a azotar Valencia han dejado, además de incidencias en la vía pública, una estampa poco habitual: múltiples hormigas aladas (o “voladoras”) apareciendo en aceras, árboles y hasta en el interior de coches. Lejos de ser una plaga peligrosa, los expertos explican que se trata de un comportamiento natural que suele seguir a episodios de precipitación intensa.

Según explicó en televisión Joaquín Baixeiras, profesor de Entomología de la Universitat de València, la lluvia actúa como señal ambiental: el suelo queda húmedo, es más fácil excavar y las colonias sincronizan la salida de machos y hembras aladas para reproducirse. Ese despegue simultáneo, que en ciudad puede parecer llamativo, en entornos rurales llega a ser “espectacular” por la concentración de individuos.

En estos vuelos nupciales, las hormigas aladas —las únicas reproductoras— abandonan la colonia, copulan en el aire y, a continuación, pierden las alas. El ciclo es breve: los machos mueren tras el apareamiento y las hembras fecundadas intentan fundar nuevos nidos y convertirse en reinas, algo que solo unas pocas logran. El episodio puede durar horas o unos pocos días, en función del tiempo y de la especie.

Desde el punto de vista sanitario, no suponen un riesgo: no pican ni transmiten enfermedades. Sí pueden resultar molestas si entran en masa en viviendas, atraídas por restos de comida, humedad o pequeños refugios en grietas y marcos. En esos casos, la recomendación pasa por ventilar y secar zonas húmedas, retirar alimentos expuestos y sellar accesos para que el fenómeno se quede en lo que es: una señal de cambio de tiempo y del ciclo vital de estos insectos tras las lluvias.

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