La medusa púrpura amenaza con invadir el Mediterráneo español

Un brote agresivo en Grecia pone en alerta a España, Francia, Italia y el Adriático por la expansión de la Pelagia noctiluca

El verano mediterráneo llega este 2025 con un inquilino habitual pero más pronto y agresivo de lo esperado: la medusa morada (Pelagia noctiluca). Las autoridades griegas ya han emitido una alerta oficial ante un brote significativo de esta especie urticante en varias zonas del Egeo, y los expertos advierten que su expansión hacia las costas españolas, francesas, italianas y del Adriático podría producirse en las próximas semanas.

El Observatorio Helénico de Biodiversidad ha confirmado una presencia masiva en puntos clave como el golfo de Eubea, el golfo Pagasítico y las islas Espóradas del Norte (Skiathos y Skopelos). La comunidad científica observa con preocupación este fenómeno. “No sabemos con certeza por qué muestran este aumento poblacional tan temprano”, reconocía el profesor Charitos Hintiroglou, biólogo marino de la Universidad Aristóteles de Tesalónica. Según este experto, el patrón observado este año es más intenso que entre 2020 y 2023.

Una amenaza para la salud y el turismo
A diferencia de otras especies comunes del litoral, la Pelagia noctiluca posee tentáculos con células urticantes capaces de provocar reacciones graves en personas sensibles. El contacto directo puede causar desde ardor, enrojecimiento y vómitos hasta colapso cardiovascular en casos extremos. Aunque la mayoría de picaduras se resuelven sin complicaciones, los médicos advierten que pueden requerir hospitalización si hay reacciones alérgicas severas.

Las recomendaciones sanitarias son claras: no usar agua dulce, no frotar la zona afectada, lavar con agua de mar y aplicar hielo. También se aconseja el uso de corticoides tópicos y antihistamínicos, e incluso inyecciones de cortisona en los casos más graves.

Un cóctel perfecto para su proliferación
El brote actual responde a condiciones que favorecen la expansión de la especie: aumento de la temperatura del mar, reducción de depredadores naturales como las tortugas y los atunes, y alteraciones en los nutrientes del agua. Un estudio de Science of the Total Environment ya advertía en 2022 que este tipo de brotes podrían convertirse en norma bajo el cambio climático.

En España, ya se han registrado avistamientos esporádicos en zonas como Baleares, la costa de Almería y varios tramos del litoral valenciano, según el Proyecto Observadores del Mar (CSIC). Si el brote griego se desplaza, como es habitual, a través de las corrientes superficiales del Mediterráneo, el impacto se notará con fuerza en las próximas semanas.

Aplicaciones y drones para prevenir
Las medusas no solo suponen un riesgo para la salud: también afectan directamente al turismo costero, clave en países mediterráneos. Autoridades en Baleares y Cataluña ya han comenzado campañas informativas dirigidas a turistas, y se han distribuido protocolos de actuación en hoteles, chiringuitos y puestos de socorrismo.

Grecia ha intensificado la vigilancia marina con drones y sensores en boyas, mientras que la comunidad científica recomienda a los bañistas consultar aplicaciones como Infomedusa o MedusApp, que permiten conocer en tiempo real las zonas con riesgo elevado de medusas.

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