Aras de los Olmos apaga sus móviles por una noche

La localidad celebra una multitudinaria 'Cena Analógica' en homenaje a los tiempos sin pantallas | Más de 250 personas se reúnen en la plaza para recordar con emoción los días del tú a tú, entre cassettes, bingo manual y televisores de tubo

La Plaza de los Serranos de Aras de los Olmos fue anoche un auténtico homenaje a los tiempos pre-digitales. Sin móviles, sin redes sociales y sin pantallas que interrumpieran el momento, más de 250 personas se dieron cita para disfrutar de la llamada Cena Analógica, una velada organizada por la agrupación Aras Convive que ha conseguido emocionar al municipio entero.

Bajo el lema “Este mensaje llega sin wifi, sin bluetooth, sin notificación...”, la cena popular invitó a recordar una forma de convivir que parecía olvidada: la del contacto directo, las conversaciones al oído, las risas compartidas en una plaza sin pantallas y la magia de las cosas sencillas. Juegos de parchís, de la oca, tómbolas repletas de aparatos antiguos —como radios, teléfonos de ruleta o televisores de tubo— pusieron la nota nostálgica a una noche que, como los cassettes grabados con amor, dejó huella.

Una plaza sin pantallas, pero llena de vida

La iniciativa, promovida por el Ayuntamiento y un grupo de vecinos implicados, apostó por lo sostenible (cada asistente traía su propio vaso) y por lo emocional. Desde los más pequeños, fascinados con los juegos infantiles “de antes”, hasta los mayores, que revivieron su juventud entre anécdotas y bingo manual, todos celebraron la posibilidad de volver a mirarse a los ojos y hablar sin interrupciones digitales. La barra fue un éxito absoluto, y no faltaron ni las canciones ni el brindis colectivo.

“El mensaje era claro: apagar las pantallas por una noche para encender el alma del pueblo. Y lo conseguimos”, valoraban emocionados desde la organización. “Hoy en día cuesta encontrar espacios donde lo analógico no solo tenga cabida, sino que se celebre como algo especial, íntimo y profundamente humano. Muchos jóvenes nos decían que echaban de menos precisamente esto: no la tecnología, sino la cercanía”.

Una experiencia que pide repetirse

La Cena Analógica se ha convertido, por derecho propio, en uno de los eventos más entrañables del verano en Aras. La conexión sin cables, sin redes y sin filtros digitales ha demostrado que la nostalgia puede convertirse en una poderosa herramienta de convivencia y reflexión. “No fue solo una cena —insisten los vecinos—, fue un recordatorio de lo que somos cuando apagamos todo lo demás: personas reunidas, a la fresca, hablando, riendo, compartiendo tiempo real”.

Desde la organización ya piensan en cómo repetir este encuentro el próximo año. Porque si algo quedó claro anoche en Aras es que, a veces, desconectar es la mejor forma de volver a conectar.

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