Greenpeace exige que las empresas de combustibles fósiles paguen los daños causados por la DANA
La organización reclama el fin de las subvenciones a la industria contaminante y una transición urgente hacia energías limpias antes de 2040
Greenpeace ha exigido
que las empresas de combustibles fósiles, a quienes considera principales
culpables del cambio climático, asuman su responsabilidad y paguen los
costes de fenómenos meteorológicos extremos como la riada que el pasado 29 de
octubre arrasó la provincia de Valencia. Según la organización, estos desastres
naturales se están agravando debido al uso continuado de combustibles
fósiles.
Además de reclamar una
reconstrucción justa y medidas de adaptación frente a futuros eventos
climáticos, Greenpeace advierte de que son necesarias acciones urgentes para
frenar el avance del cambio climático, entre ellas el abandono progresivo
de los combustibles fósiles, el fin de las subvenciones a la industria
contaminante y la reducción de las emisiones netas a cero en Europa antes de
2040.
Llamamiento a la
acción y nuevas medidas fiscales
El responsable de la
campaña de Cambio Climático de Greenpeace, Pedro Zorrilla, ha afirmado que
desastres como la riada de Valencia "recuerdan la urgencia de adoptar
más medidas climáticas de mitigación y adaptación, y de hacerlo desde una
perspectiva de justicia social", para garantizar que toda la población
se beneficie.
Zorrilla ha señalado
que esto solo será posible "con más financiación y asegurando el fin de
los combustibles fósiles antes de 2040". En este sentido, ha pedido
que los gobiernos aprueben nuevos impuestos y tasas a los combustibles
fósiles, a la industria contaminante y a los multimillonarios, lo que
permitiría, según sus cálculos, recaudar hasta 10 billones de euros anuales.
Subvenciones que
perpetúan el problema
Asimismo, Greenpeace
ha criticado que miles de millones de euros siguen destinándose a
actividades dañinas para el planeta. Citan un informe reciente que revela
que en 2023, al menos 23.300 millones de euros en España se dirigieron a
subvenciones relacionadas con sectores contaminantes, de los cuales más de
9.000 millones fueron a parar directamente a la industria fósil.
Para Greenpeace, esta
situación demuestra que la lucha contra el cambio climático necesita no solo
voluntad política, sino también una profunda reorientación de los recursos
económicos hacia una transición ecológica real y equitativa.





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