martes, 25 de agosto de 2020

Sinarcas celebra con el cardenal Cañizares su ordenación sacerdotal hace 50 años en la parroquia de la localidad


+ TURIA | Familiares y amigos del cardenal arzobispo de Valencia han participado en una misa de acción de gracias en la localidad valenciana
Familiares y amigos del cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, han participado en una misa de acción de gracias en la localidad valenciana de Sinarcas para conmemorar el 50 aniversario de su ordenación sacerdotal que tuvo lugar el 21 de junio de 1970 en esta misma población, de la que es hijo adoptivo.

En la parroquia de Santiago Apóstol se dieron cita en esta misa de acción de gracias familiares, amigos y vecinos de Sinarcas, el pasado domingo 23 de agosto, cumpliendo el aforo permitido por la pandemia.
El Cardenal, que recibió como regalo de su familia y de la parroquia una imagen de la Virgen de los Desamparados, fue recibido por Agustín Alcayde, vicario episcopal de la zona, y Gilberto Claro, párroco de Sinarcas, quien invitó a los presentes a unirse a la acción de gracias “por su vida, vocación, fecundo y largo ministerio, y por su constante búsqueda, amor y defensa de la Verdad”.
En la celebración los participantes felicitaron al Cardenal por estos 50 años, y destacaron su “cercanía, humildad y sencillez” al tiempo que  pidieron “que el Señor te dé fuerzas para que tu vida pastoral sea fructífera”, según expresó Ismael Mallea, primo del Arzobispo, que habló en nombre de los asistentes.
 “Ahora hace 50 años, con las campanas sonando a la vez, un joven delgaducho y de tupido cabello se postró sobre el suelo de este templo y tras la imposición de manos -por el entonces Arzobispo de Valencia, José María García Lahiguera- pronunciaste tu primera misa como humilde cura”, recordó el primo del Cardenal.

En sus palabras dedicadas al Cardenal, Mallea resaltó que “Dios te encomendó la misión de anunciar a Cristo resucitado, recorrer medio mundo y propagar el Evangelio, dar testimonio de la fe cristiana de manera sencilla y paciente, y tú has entregado tu vida a servir al necesitado, a socorrer al desamparado, a velar por los pobres, por los que sufren y por los inmigrantes que buscando el cielo tropiezan con el infierno del mar azul que los engulle acabando en un cementerio de sal y lápidas de espuma blanca”.
Esta celebración en Sinarcas “es sencilla y modesta pero éste es tu pueblo y nuestra humilde iglesia, el lugar en el que te ordenaste ante tus paisanos y amigos de siempre y tu familia que tanto te quiere, y en este domingo de agosto Sinarcas, nuestro pueblo, tu familia entera, se viste de fiesta, está jubilosa, desbordante de alegría, tremendamente contenta y se alegra con inmenso gozo de esta conmemoración”, precisó.
Tu familia “siempre estará contigo para apoyarte en todo”, subrayó Ismael Maella quien añadió: “hay pastores malos y buenos; los primeros abandonan el rebaño en cuanto escuchan de lejos el aullido del lobo, los buenos luchan con uñas y dientes para defender a sus ovejas. Nuestro Arzobispo pertenece a esta última clase de pastores”.
En la misa, el Cardenal agradeció este homenaje “a mi querido pueblo de adopción, Sinarcas, al que quiero muchísimo, donde siempre viví de pequeño,  joven y de adulto, y donde fui el primero y el único sacerdote sinerqueño en su historia, por eso mi alegría se vería agrandada si en Sinarcas hubiese nuevas vocaciones”.
Las circunstancias “no permiten una reunión masiva y solo podéis participar los que estáis, pero me siento muy acompañado y arropado por todo Sinarcas, por esta parroquia, la mía, y por todos mis diocesanos como Iglesia que está en Valencia”, dijo. 
“No se me olvidan las palabras de don José María García Lahiguera ante este altar aquel 21 de junio de 1970, palabras que me estremecieron y tengo grabadas en mi alma: ´Antonio querido, vas a ser ungido sacerdote para ser santo sacerdote; Dios quiere que seas un sacerdote santo, para esto se ha fijado en ti, te ha llamado solo para esto, si no fueses a ser santo ¿para qué quieres ser sacerdote? Aún estás a tiempo`”, indicó.
En la celebración, el Cardenal recordó antes sus “queridos paisanos” de Sinarcas al “sacerdote santo que nos enseñó la fe y el catecismo, don José Martínez Máñez, a mis padres que me enseñaron el Credo y a rezar, a los maestros tan queridos… Cuántos recuerdos de mi época de niño monaguillo”.
Por todo ello, “os ofrezco esta fe que es la raíz que alimenta mi fortaleza y que ensanchará mi ánimo ante los tremendos obstáculos que hallamos en nuestro camino evangelizador”, dijo el Cardenal, quien agradeció “vuestro amor y afecto, vuestras muestras de cariño y apoyo, vuestra comprensión y cercanía y vuestra oración, seguid rezando por mí como rezo por todos vosotros, a quienes quiero de verdad”.
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