viernes, 3 de abril de 2020

Las mujeres se ponen al frente de la lucha contra el Covid-19 en el territorio rural


+ TURIA | La producción de gel, batas y mascarillas une a las mujeres del mundo rural
Las mujeres rurales no sólo siguen al frente de sus tareas, sino que también colaboran contra la propagación del coronavirus con sus propios medios en tareas como la fabricación de batas, mascarillas y geles desinfectantes en la España vaciada.
El perfil es variado, ya que están participando desde jubiladas hasta agricultoras, emprendedoras o diseñadoras en una lucha cuyo objetivo es combatir, aunque sea a pequeña escala, el avance de la pandemia, que ya supera los 100.000 contagiados y los 10.000 fallecidos en España.

Una de las participantes en esta movilización es Emilia Ramos, que desde su casa en Valdelacalzada (en Badajoz) fabrica mascarillas para las personas mayores de la localidad y para los que tengan que acudir al médico.
Explica a Efe que decidió sumarse después de que el Ayuntamiento pidiera ayuda a las personas que tuvieran máquinas de coser en casa y pudieran trabajar con telas cedidas por empresas.
"Hay mucha gente que se ha quedado con ganas de hacerlas. Cuando la gente se ha apuntado a la convocatoria ha habido tantas que no ha habido material para repartirlo entre todos", asegura.
A la producción de mascarillas se ha sumado la Asociación de Mujeres Rurales Clara Campoamor de Campo de Criptana (Castilla-La Mancha), y un grupo de entre 15 y 20 mujeres en cuatro días ha producido 90 mascarillas cada una a petición del Ayuntamiento, cuenta Mari Carmen Alberca, miembro de la asociación.
Esperan recibir nuevas instrucciones, lo que podría llevarles incluso a comenzar a producir batas para los sanitarios de la zona.
Antes del estado de alarma, Mari Carmen trabajaba como conductora en un centro de mayores, cerrado ahora por el estado de alarma y cuyos trabajadores aguardan instrucciones para ver si les derivan a un hospital cercano para dar apoyo.
Un perfil distinto es el de Esther Ibañez, de la localidad Ojos negros (Teruel), quien compagina el trabajo de fabricar mascarillas con su madre para los centros de salud y para mayores con sus responsabilidades como ganadera y como madre de un niño de 6 meses.
Gestiona el cuidado de 600 terneros y produce las mascarillas en las dos o tres horas que le quedan libres cada día, detalla a Efeagro.
Entre las mujeres que compaginan su trabajo fuera del hogar habitual con las ayudas a la comunidad también está Rosa Pérez, diseñadora y monitora en un taller de costura en la localidad de Montalbán de Córdoba, que junto a veinte persona ha llegado a producir 3.000 mascarillas hasta la fecha que han sido destinadas al ayuntamiento, al centro de salud y a algunos hospitales de la región.
Pero no todo es tratar la tela, ya que a la confección de batas y mascarillas también se le ha sumado la fabricación de geles, como en el caso de Jimena Ventura, en Castañares de Rioja (La Rioja).
Junto a su socia Mari Cruz, gestionan La Despensa del Jabón, un local en el que venden de forma "online" materias primas para cosméticos y jabones, y donde ofrecían clases para hacer productos artesanales.
Desde su taller, y con la ayuda de una colaboradora, producen gel desinfectante para distribuirlo entre los vecinos a través del ayuntamiento; ya han donado 500 envases a 500 habitantes.
  

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