miércoles, 29 de abril de 2020

“Ha venido Mayo, bienvenido sea”


© José Luis Alcaide Verdés, Presidente de la Asociación Cultural Las Alcublas | Con estas palabras empieza el canto de los Mayos en Alcublas y en otros muchos pueblos valencianos, dando la bienvenida a un mes que es considerado tradicionalmente como un mes de plenitud: el mes de las flores, el mes de María para los católicos, un mes lleno de rituales festivos y sociales -romerías , comuniones, etc.-, y un mes en el que damos la bienvenida al buen tiempo y a una naturaleza exuberante.

Este año también llega mayo pero de una manera muy diferente: la pandemia del Covid-19 nos ha tenido semanas en casa encerrados y ha obligado a descartar o modificar muchas pautas de comportamiento social que no sabemos muy bien cuándo podremos recuperar. El placer de dar dos besos a la familia y amigos , de chocar la mano o de abrazarnos, de sentarnos a charlar alrededor de una mesa, de caminar despreocupados por las calles,  ese placer ha quedado aparcado y su lugar lo ocupa el dolor por los fallecidos y enfermos, el miedo al contagio y la incertidumbre sobre cómo será la que políticos y periodistas han venido en llamar “desescalada” -¡menudo “palabro” han elegido, ya les vale...!-, y el temor a que la pandemia se  revitalice y nos vuelva a dejar encerrados y aislados otras largas semanas más.
El año pasado todos en Alcublas por estas fechas estábamos inmersos en una actividad frenética, preparando lo necesario para la romería de la Cueva Santa, en ACLA estábamos también ultimando la exposición sobre el Grupo de Campaneros y la restauración del “cimbanillo” de nuestra torre,  planeando quiénes subiríamos a voltear al regreso de la romería y preparando con ilusión para esa misma noche el Canto de los Mayos a las Festeras de ese año.
Este año todos esos planes se han visto truncados y la resignación, cuando no el desánimo, se ha apoderado de prácticamente todos. En estos momentos tan peculiares en ACLA nos hemos acordado de todos los vecinos del pueblo, amigos y no amigos,  y de los amigos que no residen en él pero con quienes nos reunimos en Alcublas, nos ha parecido oportuno dedicar unas palabras de aliento a todos y, muy especialmente a los festeros y festeras de este año que tanto estaban trabajando para que llegase este momento y para dedicarnos un fin de semana de la Cueva Santa espectacular.
A ellos, a los festeros, decirles que, como dice la sabiduría popular, “A grandes males, grandes remedios” y que como dicen los gurús de las finanzas y los psicólogos, toda crisis lleva aparejada una oportunidad de mejora y de crecimiento personal. No os desaniméis, sed imaginativos y sobretodo no perdáis la ilusión, porque con la ayuda de todos nosotros sabéis que contáis de antemano.
Así que quedémonos con lo bueno: mayo ha llegado y le damos la bienvenida porque trae consigo algunos signos de mejoría, porque nos trae la posibilidad de ir recuperando algunos trocitos de normalidad, y sobretodo nos trae esperanza. Esperanza y una sonrisa, esa sonrisa que sin querer se nos pone en la cara cuando pensamos en el momento en el que todos podremos reunirnos de nuevo y abrazarnos, y chocar las manos, y sentarnos a charlar alrededor de una mesa, y caminar despreocupados por las calles...

                                    

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