domingo, 21 de abril de 2019

El ‘Via Crucis’ de los sapos


+ TURIA | La desaparición de los bebederos y charcas han puesto en jaque a este ejemplar tradicional de la fauna valenciana

La vida de un sapo está marcada por los obstáculos que debe sortear cada día. La mayoría de estos anfibios, como es el caso del pequeño y simpático sapo (Alita obstetricans), los superan saltando. Otros, como por ejemplo el sapo corredor (Epidalea calamita), lo hacen arrastrándose por el suelo. Pero, sea pegando botes o arrastrándose por el suelo, su vida se ha convertido en un peligroso viacrucis.
Tal como explican desde Acció Ecologista-Agró, además del cambio climático y de enfermedades globales como la quitridiomicosis, los sapos se encuentran amenazados actualmente por la pérdida de puntos de agua y por la contaminación generada por el uso intensivo de productos fitosanitarios. Antes, por ejemplo, siempre podíamos encontrar algún sapo común (Bufo spinosus) en las balsas de riego de los campos de naranjos. Ahora, con la instalación del riego a goteo, estas balsas han desaparecido en muchos campos.
También han desaparecido la mayoría de los bebederos de tierra para el ganado que utilizaba el sapo cavador (Pelobates cultripes) en las comarcas del interior de la Comunitat Valenciana. El resultado de esta pérdida de puntos de agua, sean permanentes o temporales, sean de uso agrícola o ganadero, supone un gran problema para todos los sapos. ¿El motivo? Pues, porque son el lugar que tradicionalmente han utilizado para reproducirse.
Los sapos, a diferencia de las ranas, pasan la mayor parte de su vida en tierra. Pero, cuando llega el momento de la reproducción necesitan un punto de agua. Son su tendrían, donde se aparean y donde la mayoría de las especies hacen su puesta de huevos. Sin embargo, de camino a las pocas balsas que nos quedan, muchos de los sapos mueren en accidentes de tráfico: son atropellados en su vía crucis hacia la reproducción.
Desgraciadamente, los atropellos no son los únicos obstáculos que sufren los sapos cuando intentan reproducirse. También está el llamado efecto trampa, que se produce cuando no pueden salir de algunas bases de paredes verticales, donde quedan atrapados y, en muchos casos, mueren. Por ello, hay diferentes colectivos, como la Asociación Herpetológica Timon, que se dedican a rescatar a sapos y otros reptiles de balsas que no cuentan con ningún sistema de escape para la fauna.

Además de rescatar sapos de la carretera, otra manera de facilitar su camino hasta las balsas u otros puntos de agua donde se reproducen es instalar pasos de anfibios. No es una iniciativa demasiado habitual. Pero, en la Marjal de Almenara Acción Ecologista Agró lo consiguió. Concretamente en la carretera que conecta el núcleo urbano y la playa de Almenara, un vial que atraviesa el corazón de esta zona húmeda Ramsar.
Si quieres conocer más a fondo las diferentes especies de sapos (y también de ranas) que habitan en nuestro territorio, te recomendamos ver el documental Anfibios valencianos de Javier Burgos, segundo premio de la edición de 2018 del concurso audiovisual MEDIO. Y recuerda: Los sapos no necesitan que los besas para convertirse en príncipes azules, necesitan que conservamos sus balsas y que no les atropellamos en su vía crucis hacia la reproducción.


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