jueves, 6 de diciembre de 2018

Creada la sección valenciana de la Asociación para el Desarrollo de la Serranía Celtibérica


+ TURIA | Su propuesta consiste en luchar contra pérdida de población del interior de la provincia en coordinación con el resto del interior peninsular
El pasado día 23 de noviembre se creó la sección valenciana de la Asociación por el Desarrollo de la Serranía Celtibérica, una agrupación que trabaja contra la despoblación de los territorios del interior peninsular y que, para su desarrollo en nuestra provincia, cuenta con el respaldo de diversas instituciones y con representantes de la sociedad civil de la zona.

Al día siguiente, el sábado 24 de noviembre, tuvo lugar en el Teatro Municipal García Berlanga de San Antonio (Requena) una Jornada sobre la Despoblación concebida como un espacio de reflexión para analizar el problema y sus repercusiones y, lo que es más importante, para buscar soluciones e impulsar propuestas capaces de aprovechar las grandes oportunidades que ofrece este territorio. La jornada estuvo organizada conjuntamente por el Centro de Estudios Requenenses, el Grupo de Acción Local RURABLE y Caixa Popular y contó con la colaboración de la Asociación por el Desarrollo de la Serranía Celtibérica, la Fundación Lucio Gil Fagoaga y las asociaciones culturales Serratilla de Utiel y Amigos de Venta del Moro. 
Un problema que crece año tras año
Aunque en buena parte de la provincia de Valencia se tiene escasa conciencia del problema de la despoblación, nos encontramos ante una realidad que no solo es muy próxima, sino que ya ha alcanzado ya a un buen número de los municipios integrados en el territorio de RURABLE y se extiende como una mancha de aceite.
A comienzos de esta década, en 2011, un estudio del profesor Francisco Murillo Mozota puso nombre y cifras al problema y a la región: la Serranía Celtibérica. Se trata de un área que coincide con el antes llamado Sistema Celtibérico, que geográficamente es muy grande (el doble que Bélgica) y que tiene muy baja densidad de población: ocho habitantes por kilómetro cuadrado o menos. Se comenzó a hablar entonces de La Laponia Europea. Pero, a diferencia de lo que sucede en las regiones próximas al Círculo Polar Ártico, donde la población es muy baja por sus duras condiciones climatológicas pero permanece estable, en nuestro territorio, con un clima mucho más benigno, la cantidad de población desciende año tras año. Y, lo que es más grave: sigue en descenso y sus efectos se contagian a territorios limítrofes.
Un tratamiento especial por parte de Europa
Urge abordar el problema y buscar soluciones. Porque se trata de territorios con muchísimas posibilidades y porque, paradójicamente, ese desierto demográfico que es la Serranía Celtibérica está rodeado por 22 millones de personas que se encuentran a menos de hora de distancia. Atraer a parte de esta población para que resida en este territorio debe ser la clave y para ello se ha puesto la mirada en la Unión Europea y en la posibilidad de que ésta contemple un reconocimiento especial para las regiones escasamente pobladas.
 La propuesta pasa por trabajar para que en la nueva convocatoria de fondos (correspondiente a los años 2021-2027), la administración europea otorgue a estas zonas de bajísima demografía el mismo reconocimiento que tienen las regiones ultraperiféricas y se puedan beneficiar de idéntica discriminación positiva: IVA e IRPF reducido, alicientes para los funcionarios que se establecen en la zona, compensación por los desplazamientos, etc... Como si de una isla se tratase.
Esta discriminación positiva ha demostrado su efectividad a la hora de limitar la despoblación: la región de las Islas Canarias ha pasado de una población de 600.000 habitantes a los 2.200.000 desde la aplicación de la discriminación positiva reconocida por la UE.
Trabajo colaborativo entre provincias
Pero al reconocimiento por parte de la UE hay que añadir soluciones desde diferentes administraciones y con distintas perspectivas. De las ponencias y el debate salieron las más diversas propuestas que van desde la necesidad adaptar la normativa y la legislación a la realidad de las zonas rurales y la simplificación de trámites para los proyectos de emprendimiento hasta el mantenimiento de infraestructuras y servicios básicos. Se habló asimismo de facilidades para producir y comercializar productos de calidad, apertura de nuevas vías de negocio y alternativas de ocio y cultura. También se regresó una y otra vez hacia la autoestima colectiva: necesitamos cambiar de mentalidad para retener a los jóvenes y conservar nuestra memoria, la memoria de nuestros mayores.
La Serranía Celtibérica se ha propuesto conseguir que la UE reconozca este territorio como región muy escasamente poblada y que, en consecuencia, se le apliquen políticas de discriminación positiva. Para conseguir este reconocimiento se ha creado la Asociación para el Desarrollo de Serranía Celtibérica que va a funcionar en secciones provinciales. La correspondiente a la provincia de Valencia se creó el pasado viernes 23 en una reunión a la que asistieron representantes de instituciones y de la sociedad civil del territorio de la provincia de Valencia.


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