domingo, 29 de julio de 2018

Titaguas es luz


+ TURIA | Miles de personas abarrotan el municipio serrano en una nueva edición de su Noche de las Velas
Así en la tierra como en el cielo, reza el rezo, y con la fe comunal del dogma que dicta que “la unión hace la fuerza” la pequeña localidad serrana de Titaguas volvió a bajar las estrellas del cielo en una nueva y espectacular edición de su Noche de las Velas.

Y por partida doble, nunca mejor dicho, ya que el municipio titagüeño se ha convertido, y no exageramos crónica al afirmarlo, en capital de la provincia durante dos días. Porque el pasado viernes, los cielos de Titaguas fueron uno de los más “demandados” por visitantes y curiosos para acercarse a la mediática “Luna de Sangre”, el eclipse lunar más largo del siglo XXI que congregó a numeroso público bajo la bóveda celeste de la Serranía que, reservada como Starlight, se convirtió en referencia para disfrutar de este fenómeno celeste.
Este sábado, vecinos y Ayuntamiento volvieron a arrimar el hombro para, en este caso, hacer descender los astros a las calles y rincones de la localidad. La Noche de las Velas 2018 ha supuesto un hito de participación, con récord de cirios (19.000) y público asistente, que, literalmente, abarrotaron cada rincón de este pequeño municipio valenciano de apenas 450 habitantes, que durante unas horas ve multiplicada por diez su población.
La Noche de las Velas, como en ediciones anteriores, se inició con las propuestas diurnas para ir calentando motores. Planetario 3D, talleres de arcilla y reciclaje, cata de vinos, presentaciones literarias y visitas guiadas… conformaron la programación diurna en la que mayores y pequeños disfrutaron de las propuestas lúdico-culturales programadas desde la organización.

Y a partir de las nueve de la noche, con los mosaicos ya dispuestos para la ocasión, se dio inició al encendido de las velas. Poco a poco, al camino del anochecer, haciendo mutis la luz eléctrica de farolas y farolillos, las calles fueron prendiéndose para dar forma a la bautizada (con cuánta razón) como la “noche más bonica del año”.
Una noche en la que la música también tiene una voz especial, con sitio reservado en algunos puntos del callejero, donde los miles de visitantes pudieron disfrutar de miniconciertos diversos: piano, jazz, lírica, pop, guitarra española…
Una cita para el recuerdo que ya es historia y pistoletazo de salida para la próxima, la Noche de las Velas 2019. Porque Titaguas es luz. Sin duda. Incluso sin velas.


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