viernes, 8 de junio de 2018

Una piedra cae desde una pared de 100 metros de alto en Libros y atraviesa dos plantas de una casa


+ TURIA | La vivienda estaba vacía en ese momento por lo que no hay que lamentar daños personales
La caída accidental de una roca de unos 50 kilos de peso sobre el tejado de una casa de veraneo en Libros –vacía en ese momento– durante las obras de instalación de una vía ferrata ha puesto de relieve el riesgo que entraña residir al pie de una montaña.

Tal como informa el diario Heraldo, la Piedra Grajera, como se conoce en el pueblo a esta pared vertical de más de 100 metros de altura, parece proteger y amenazar a partes iguales a esta localidad surgida a su abrigo que cuenta con apenas 100 vecinos censados.
La roca desprendida atravesó dos de los tres pisos de la vivienda. Entró por el techo como un proyectil y cruzó el suelo que separa la segunda de la primera planta rompiendo una viga de madera y todo lo que encontró a su paso. El bloque, del tamaño aproximado de una silla, se quedó incrustado en el suelo del primer piso, donde se sitúa la cocina, bajo el cual aún está la planta baja.
Según explica el alcalde de Libros, Raúl Arana, la piedra no estaba bien sujeta, por lo que los operarios de la empresa que construía la vía ferrata hace unos 20 días decidieron soltarla y dejarla caer hasta el suelo para evitar problemas. Sin embargo, en su trayectoria, el bloque chocó con un saliente,rebotando y acabando en el techo de la casa. Arana señaló este martes que la compañía aseguradora de la entidad "se está haciendo cargo de todo y el problema ya está en vías de solución".
"Si estoy allí, me mata"
"Si estoy allí, me mata", señala muy afectada Josefina Domínguez, la propietaria de la casa dañada, que vive en Barcelona desde que dejara Libros cuando era una niña, pero acude a esta localidad turolense durante los meses de verano y fechas vacacionales. Relata que el pedrusco le ha hecho "grandes destrozos" en el inmueble. "Me ha roto toda la casa, las habitaciones de dormir que están arriba y la cocina, que está abajo; incluso el suelo de esta última se ha rajado", se lamenta.
La mujer añade que la roca, debido a su peso y a la gran altura desde la que se precipitó, debió bajar a gran velocidad, ya que le ha abierto un boquete en el tejado de considerables dimensiones. Josefina Domínguez pide al Ayuntamiento que estudie la posibilidad de colocar una malla metálica de arriba a bajo en la montaña, para evitar que caigan nuevas piedras. "Me encanta ir al pueblo, pero ahora tengo mucho miedo. Este verano, si empiezan a ir escaladores por la vía ferrata, pueden caer más piedras", advierte. LEER ARTÍCULO COMPLETO

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